4 amigos y 4 enemigos de unas vacaciones felices en familia

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Los estamos esperando como agua de mayo. ¡Por fin unos días de vacaciones! Una excusa perfecta para viajar en familia, conocer sitios nuevos, hacer planes distintos  y disfrutar de la convivencia familiar de otra manera.

Como en todo lo que tiene que ver con bebés y niños pequeños, toda ayuda es poca para organizar unas vacaciones al gusto de todos.  Por eso hemos preparado esta pequeña lista:

Amigos de unas vacaciones familiares felices

1.- Planificar el viaje. Es así. Las parejas de recién enamorados improvisan. Las pandillas de amigas improvisan. Los padres y madres, no. No puedes salir de viaje en coche con niños sin asegurarte de llevar en la cabina agua y algo de comida, algún juguete pequeño, una chaqueta por si refresca, ropa de cambio, la documentación a mano. La maleta bien hecha y bien organizada, las sillitas del coche revisadas… Si viajas en avión o vas con los niños en el tren, exactamente igual: conviene hablar con la compañía para saber qué hacer si no quieres facturar el carrito, cómo va el tema de las comidas, etc.

2.- Llevar (un poco) pensado lo que haréis al llegar a destino. No se trata de ser rígidos, pero sí de saber de antemano qué excursiones podemos hacer, qué tipo de entretenimiento para niños hay en el hotel en que nos alojamos o en la zona a la que vamos,  qué nos gustaría hacer cada día…

3.- Tiempo y espacio. Elegid bien las batallas, sobre todo si vuestro bebé ya camina. Dejad holgura en el día para poder entreteneros aquí o allá sin nervios, busca planes en los que los peques puedan moverse con libertad y no tengan que esperar muchas colas ni estar quietos demasiado tiempo.  

4.- La generosidad con el otro. Si papá y mamá priorizamos que el otro esté a gusto, acogemos con entusiasmo sus ideas, valoramos sus gestos y sus palabras, estaremos mucho más felices y nuestros niños, también. Y si la madre acaba de dar a luz, todos los piropos son pocos, ya avisamos.

Enemigos de unas vacaciones  felices en familia

1.- La improvisación. Todos los padres tenemos alguna anécdota terrible relacionada con esto. Y las que no contamos. La vez que nos quedamos sin agua, la niña se moría de sed y tardamos tres siglos en encontrar una gasolinera.  Aquella otra en que nos fuimos a comer a la playa de al lado, que total… Y terminamos haciendo una merienda cena tres horas más tarde. Los niños no, los niños se habían indigestado con patatas fritas y aceitunas un buen rato antes. La primera vez que nuestro hijo vio un cangrejo de mar… Nos quedamos sin batería, así que no tenemos ningún documento gráfico. En fin, vuelta a la casilla 1 del epígrafe anterior.  

2.- Hacer planes por encima de nuestras posibilidades. Claro que se puede subir hasta la cumbre con el bebé en una mochila de montaña. Pero si no somos Edurne Pasaban, puede que disfrutemos más de las primeras expediciones con trayectos menos exigentes.  Da pena visitar una gran ciudad europea y no ir a un concierto de música clásica… Pero más pena da tener que marcharte a los diez minutos de que empiece porque a tu hijo de seis años le parece un rollo y pretende hacérselo saber a todo el auditorio. Pues eso, seamos realistas.

3.- Aceptar hacer unas vacaciones que no te apetecen nada. De ahí no puede salir nada bueno. Tú eres de playa y yo de montaña. Tú quieres ir a Boston y yo a California. Te pirras por conocer un lugar exótico y yo me muero de ganas de pasar unos días con mis padres para que mis hijos disfruten de sus abuelos.  A ver, es difícil, pero hay que buscar un punto intermedio, o repartir los días de manera que los dos miembros de la pareja satisfagamos (un poquito) nuestros anhelos.

4.- Tener que volver a casa. Porque con planificación o sin ella, con gustos compartidos o dispares, el simple hecho de pasar unos días con los niños haciendo cosas diferentes, cambiar de rutina, ver algo nuevo, es un gustazo y un motivo de felicidad. Y eso es porque nuestros hijos nos lo ponen muy fácil. Con sus sonrisas, con sus descubrimientos, con su amor incondicional. Compartir tiempo con nuestros peques es un lujo y un gusto, ¿quién va a querer volver a la rutina tan pronto?    

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