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Cinco claves para acertar con los disfraces para bebés y niños

Elegir los mejores disfraces para bebés o niños pequeños tiene su miga: tanto si te apuntas a la corriente DIY como si decides comprarlo, no te puedes dejar llevar solo por la estética.

Carnaval, una fiesta infantil, Halloween, un cumpleaños, una tarde de lluvia… Hay mil ocasiones en las que poder disfrazar a nuestros hijos. Eso sí, si queremos que los peques disfruten con la experiencia, no podemos dejarnos llevar solo por nuestra imaginación.

Aquí van cinco claves de oro para acertar con los disfraces para bebés y niños pequeños:

Disfraces cómodos para bebés y niños

Los niños necesitan libertad de movimientos. Descarta los disfraces con postizos molestos para caminar o tumbarse de espaldas, con elementos rígidos o que aprieten lo más mínimo. Los complementos pesados (gorros muy voluminosos, objetos grandes que hay que llevar en la mano para que el disfraz tenga sentido) también deben quedar fuera. Y tiene que estar adaptado a la temperatura: si vais a ver un desfile de Carnaval en la calle, ese disfraz de león de peluche es genial. Pero si la fiesta es en casa de un amiguito, con la calefacción a toda pastilla, puede que el disfraz de bañista cumpla mejor su función (y aguante un poco más puesto).

Debe ser fácil de quitar y poner

Sobre todo, si tu hijo es un bebé o aún usa pañal. Velcro mejor que botones. Varias piezas mejor que una. Cremalleras delante mejor que detrás. Mallas y calcetines mejor que leotardos. Al final del día, lo agradeceréis los dos.

La seguridad es lo primero en los disfraces para bebés y niños

Sin duda, lo más importante que debe tener un disfraz es que sea seguro. Estas son algunas de las recomendaciones que hay que tener en cuenta:

  • Asegúrate de que el disfraz no tenga elementos susceptibles de ser tragados por un niño que se puedan soltar: botones, cuentas, abalorios… Tampoco puede llevar cintas largas, por el riesgo de que se enreden en el cuello.
  • Otro aspecto para tener en cuenta es que los materiales con los que está fabricado el disfraz no sean inflamables.
  • Comprueba que el disfraz no tenga objetos con punta con los que se pueda pinchar o cortar el pequeño. Igual puedes sustituir la varita mágica por una galleta mágica. O cambiar esa espada de madera tan chula que le regalaron los abuelos por una de cartón que podéis hacer juntos.
  • En cuanto a las caretas y las máscaras, estas tienen que dejar respirar al niño sin dificultad.
  • Siempre es recomendable leer las instrucciones del disfraz en cuento a los avisos de seguridad y seguir las recomendaciones que se indican.

Maquillaje no, gracias.

Una cosa es pintar la punta de la nariz de azul para completar el disfraz de ratita presumida y otra disfrazar al niño de pitufo con pinturas para la cara. El maquillaje está desaconsejado en niños menores de 3 años, porque tienen la piel muy sensible y, además, se les puede meter en los ojos. Si el niño es más mayor, no te olvides de utilizar productos aptos para uso infantil y aplicar crema hidratante antes de maquillarle la cara, para que la pintura sea más fácil de quitar.

Cuenta con su opinión.

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