¿Cómo elegir el calzado infantil?

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17/01/2023 - Tiempo de lectura 3 mins
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Este artículo trata de:

Calzado infantil
Consejos para elegir el zapato correcto
Problemas de un calzado inadecuado

Acertar con el calzado infantil no es tarea fácil, ya que los pies de los niños requieren de mayor libertad para alcanzar un desarrollo correcto del pie y una adquisición adecuada de la marcha. Es por ello que los zapatos para niños deben cumplir una serie de requisitos que no son necesarios en el calzado de adulto. Por ende, os dejamos algunos consejos sobre cómo elegir el calzado infantil para proporcionar a los pies de los peques la comodidad y movilidad que necesitan.

¿Cómo es el pie del niño?

El pie del niño se desarrolla en gran medida durante los primeros años de vida, más concretamente hasta que cumple los 6 años (aunque se considera que no alcanza las características de un pie de adulto hasta aproximadamente los 18 años de edad).

En su etapa más temprana, los niños son hiper-laxos y sus pies están mayormente conformados por cartílago. Esta característica se extiende hasta alrededor de los 3 años. Por ello, solo calzaremos a los peques cuando lo requieran, como cuando estén expuestos a agentes externos, por ejemplo, y nunca por moda o estética.

¿Cuándo empezar a calzar a nuestros hijos?

Se recomienda dejar el pie del bebé en total libertad y sin zapatos al menos durante sus primeros 6 meses de vida, ya que, al no caminar, ni siquiera los necesita. Si hace frío, podemos emplear unos calcetines para mantener controlada la temperatura corporal de nuestro peque.

A partir de entonces, ya podemos calzarlos, si fuera preciso, pero teniendo en cuenta una serie de condiciones que deberían cumplir los zapatos para niños:

  • Deben ser flexibles y cómodos.
  • El empeine del zapato infantil ha de ser bastante ancho y sujetar el pie de forma adecuada.
  • La parte delantera debe ser redondeada o cuadrada, pero nunca alargada, ya que puede oprimir sus dedos.
  • Debe sujetar con firmeza el talón.
  • Han de ser de un material transpirable y natural como la piel.
  • Las costuras internas han de ser suaves para evitar rozaduras en la piel del niño.
  • Mejor velcro que cordones y que sean fáciles de poner y quitar. Esto promoverá la autonomía del peque.
  • Para las suelas, el mejor material es la goma: es antideslizante y evitará caídas y resbalones.

Además, no se recomienda que los niños hereden zapatos de unos a otros, ya que cada persona, con nuestra forma única de caminar, deformamos el calzado de una manera concreta, lo que puede ser perjudicial para el desarrollo del que hereda. De esta misma forma, compartir zapatos puede propagar el contagio de hongos, como el pie de atleta u hongos de uñas.

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Por qué es importante elegir correctamente el calzado infantil

No elegir un calzado infantil ideal para los pies de cada niño puede perjudicar su desarrollo y su forma de andar, que, a su vez, afecta en muchos otros niveles. Asimismo, los zapatos que no se adaptan de forma correcta al pie pueden provocarle irritaciones y rozaduras.

Hay que prestar especial atención, además, a los talones de los zapatos para niños, ya que los peques pueden desgastarlos muy rápido. El desgaste irregular del talón podría indicar un problema del pie. De ser así, lo mejor es que consultes con un podólogo.


¿Cómo acertar con la talla? Conviene que el niño se calce de pie y con el tipo de calcetín que lleve habitualmente o sin ellos, si es verano. Abrimos bien el zapato, se lo ponemos de manera que su dedo más largo (no tiene por qué ser el gordo) toque la punta y nos aseguramos de que cabe nuestro dedo entre el talón y el final de la prenda. Así, el pie tendrá espacio para poderse mover dentro del zapato, pero estará bien sujeto al mismo tiempo (es indispensable que la parte trasera no se sale al caminar).


Otro consejo que puede ser útil es que compres en relación al pie más grande. Rara vez los dos pies serán del mismo tamaño, así que lo mejor será que el niño se pruebe el zapato de ambos lados —el derecho y el izquierdo.

Por último, pero no menos importante: un buen calzado debería, de inmediato, resultarle cómodo al niño. No necesita, bajo ningún concepto, un período de adaptación. Si no se siente bien desde el principio, lo mejor será elegir otro par.

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