¿Cómo hago para que mi hijo ya no se pase a mi cama de noche?

Comentar: (0)

Compartir:

¿Cómo hago para que mi hijo ya no se pase a mi cama de noche?

El colecho es muy bonito… pero claro, una cosa es compartir tu cama con un bebito y otra, seguir durmiendo cada noche con un niño de 20 kilos de peso que te patea y ocupa cada vez más lugar. ¿Qué puedes hacer para que tu (no tan) pequeño duerma toda la noche en su propia habitación?

Ante todo, una decisión tomada

Lo primero que se necesita es la determinación total de ambos padres de que el niño ya no debe seguir durmiendo con vosotros. Si uno de los dos tiene dudas, o directamente no está preparado para despedirse del colecho, todo se hará cuesta arriba. ¡Atención! Con esto no se pretende decir que el colecho prolongado esté mal, ya que cada familia debe optar por lo que le resulte más conveniente. Pero solo cuando ambos tengan una decisión firmemente tomada, se podrá ayudar al niño a dejar de pasarse por las noches.

Seguir apostando a la rutina

¿Tu niño cae rendido en la cama de los padres, y lo llevan dormido a su propia cama? Es lógico que cuando se despierte por la noche, pretenda volver al lugar donde concilió el sueño. Poneos en su lugar: en su cama se siente solo, entre vosotros se encuentra calentito y protegido. Por eso, para que vuestro hijo duerma toda la noche en su propia habitación, es necesario que la asocie con esa misma sensación de seguridad y confort. Acostumbradlo a conciliar el sueño en su cuarto, con muchos mimos y cariños, un cuento o una canción. Aún cuando se trate de un niño en edad preescolar, las rutinas son muy importantes para una buena calidad de sueño.

Instancias intermedias

Es poco realista pretender que un niño que ha dormido cinco o seis años con sus padres pueda, de un día para el otro, dormir solo toda la noche en su cama. Por eso, lo mejor es optar por alternativas intermedias. Por ejemplo, colocar un colchón en el cuarto de los padres e incentivar al niño a que duerma allí, en lugar de en la cama matrimonial. Otra posibilidad, cuando el niño se despierta, es acompañarlo nuevamente a su cuarto y que alguno de los padres duerma con él. Estará acompañado, pero al menos, en su propia cama.

Claro que estas opciones deben funcionar como una transición, para ello hay que hablar con el niño y explicarle con serenidad que pretendemos que pueda dormir en su propio cuarto como un niño mayor.

Premios, no castigos

Regañar o castigar a nuestro hijo porque se pase a nuestra cama no soluciona el problema, ya que lo seguirá haciendo, pero con culpa o angustia. O bien lo dejará de hacer por miedo, pero esto puede generarle mucha ansiedad a la hora de irse a dormir. Como siempre a la hora de poner límites, es preferible recompensar el comportamiento deseado: “hoy dormiste toda la noche en tu cama, ¡qué bien! Te mereces tu desayuno favorito”.

 

Si te ha interesado este tema, lee el siguiente artículo:

¿Te ha gustado este artículo?

Coméntalo

0

Valóralo

Votar estrellas: 
5

Average: 5 (1 vote)

Compártelo en redes sociales

Hola, tienes que registrarte o iniciar sesión para enviar tus comentarios. Gracias!

Artículos relacionados

Permitir cookies