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Conflictos con sus amigos: ¿cómo y cuándo intervenir?

Conflictos con sus amigos: ¿cómo y cuándo intervenir?

Aceptar lo natural del conflicto

Lo primero que debemos saber es que todos los niños, inevitablemente, tendrán peleas, disputas o desavenencias. ¡Es algo natural a todas las relaciones humanas! La pregunta como padres ante estos conflictos del niño con sus amigos es cómo y cuándo intervenir. Por eso, antes de desesperarnos porque vemos sufrir a nuestro hijo, debemos respirar hondo y recordarnos a nosotros mismos que aprender a lidiar con los conflictos es una parte importante de la socialización y del crecimiento.

Escuchar activamente

Muchas veces nos apresuramos en proponer una solución a nuestro hijo cuando, en realidad, lo que necesita el niño es aprender a resolver él mismo sus conflictos con los amigos (también con sus hermanos ). A veces, todo lo que hace falta es que el niño se sienta escuchado para que pueda expresarse en voz alta y dar con la manera de solucionar el problema. Brindarle atención al niño, preguntarle por sus sentimientos y ayudarle a identificar el conflicto, puede ser lo único que haga falta para que él mismo dé con la tecla adecuada para resolver el problema.

Enseñarle a ponerse en el lugar del otro

Uno de los valores más importantes que debemos transmitir a nuestros hijos es la empatía. El niño tiene que ser capaz de identificar los sentimientos de otras personas y ponerse en su lugar. Ante un conflicto, es bueno no tomar partido de inmediato. Hay que hacerle entender al niño que ambas partes involucradas pueden sentirse heridas o molestas (también su amigo . Preguntarle al niño cosas como “¿Por qué crees que María no quiso invitarte a merendar a su casa?” o “¿Cómo piensas que se sintió Pedrito cuando le quitaste su juguete?” puede ayudarlos a sentir lo que el otro siente y hacerle comprender que las peleas son cosa de dos.

Fomentar el diálogo y la calma

Es importante que les enseñemos a nuestros hijos a no agredir al otro y a evitar las peleas. Los conflictos deben resolverse conversando. Para eso, los padres debemos ser los mejores maestros y predicar con el ejemplo. Nuestros hijos tienen que ser conscientes de que su hogar es un lugar seguro, donde los problemas se resuelven hablando. Un espacio en armonía donde no se grita ni mucho menos se pega.

Cuándo intervenir activamente

Existen ciertas situaciones donde el conflicto con sus semejantes se le escapa de las manos al niño. Será el momento en el que debemos intervenir; ya sea separándolos directamente (como ocurre cuando dos niños preescolares se están empujando o golpeando), ya sea mediando entre ellos, o bien acudiendo al colegio en busca de ayuda de los docentes . Los casos más extremos son los del niño que es hostigado por sus compañeros, o el de aquel que por su timidez termina aislándose. En estos casos sí es posible que si no actuamos a tiempo el niño arrastre muchos años estos problemas y que no pueda encontrar por sí solo una salida. En estos casos, debemos reconocer que estas situaciones van más allá de un simple “problema entre niños” y tendremos que intervenir para proteger a nuestro hijo.

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