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¿Cuándo ir al logopeda?

Aprendemos a hablar de un modo absolutamente natural y por imitación. Nuestros hijos nos escuchan hablar un día tras otro y de repende, como si de una explosión de sonidos se tratara, empiezan a decir un montón de cosas. Eso sucede en torno a los dos años. Pero hay letras, como la ‘r’, que pueden ser más complicadas de pronunciar para algunos niños. En otros casos un trastorno del lenguaje esconde otras dificultades relacionadas con el aprendizaje.

¿Cómo actuar? ¿Cuándo debemos acudir al logopeda?

Los trastornos del lenguaje engloban una multitud de aspectos que pasan por cuestiones como la comprensión, la producción, la gestualidad, la socialización o el habla de los niños. Para identificar posibles anomalías es necesario conocer el proceso de adquisición normal del lenguaje y sus etapas.

Entre el nacimiento y los 6 años se produce un periodo de extraordinaria plasticidad cerebral. Los trastornos del lenguaje son dinámicos y pueden mejorar o resultan falsos positivos pero esperar puede ser una mala política. Si tienes dudas, habla con los maestros de tu hijo. Ellos podrán explicarte si lo que le sucede al niño entra dentro de lo normal o debes recurrir a un especialista.

No obstante, hay expertos que apuestan por la intervención precoz o temprana, con independencia de la edad del niño siempre que existan retrasos, por ejemplo en el habla, pues esperar al momento de la lectura complica el pronóstico y siempre tiene consecuencias globales en el proceso de aprendizaje del menor.

Conocer las etapas del desarrollo del lenguaje en los niños ayudará a los padres a identificar posibles anomalías.

  • Primer año y medio de vida: durante este periodo los bebés emplean estrategias cada vez más sofisticadas para comunicarse con los padres. De los llantos más iniciales se pasa a las sonrisas como reclamo, los gorjeos, la anticipación gestual ante los primeros juegos (cucú-trastrás). Los bebés suelen empezar nombrando aquello que desean pronunciando solo las vocales; para después utilizar también las consonantes y más tarde combinar ambos elementos.
  • Entre los 18 y los 24 meses: es una etapa muy importante porque los niños ya comienzan a usar palabras. A esta edad emplean varias palabras y empiezan las primeras combinaciones de dos palabras. En esta etapa, la falta de combinación de palabras puede ser un indicio de un futuro trastorno del lenguaje.
  • De los 2 a los 4 años: es la etapa de la explosión lingüística, en la que se emplea cada vez más vocabulario y que permite que de un mes para otro los niños puedan aprender a realizar oraciones simples (sujeto, verbo y objeto).
  • A partir de los 4 años: la construcción del lenguaje oral es más elaborada y a los 5 años ya existe una complejidad que les permite contar experiencias y narrar pequeñas historias.

Según los expertos, a partir de los 3 años ya es posible detectar determinados problemas. En esta etapa es clave que el niño tenga interés por comunicarse y que se sucedan de forma normal los hitos del desarrollo del lenguaje: construcción de vocabulario, combinación de palabras, explosión lingüística y frases cada vez más elaboradas.

En los trastornos del lenguaje pueden intervenir la expresión y la comprensión y combinarse con problemas del habla.

En la mayoría de los casos los padres acuden a la consulta del logopeda por problemas articulatorios en el habla. Éstos pueden tener una base neurológica u orgánica como una disfunción o una anomalía cerebral en las regiones asociadas al desarrollo del habla o bien defectos físicos en los órganos periféricos como la lengua, la mandíbula o los dientes.

Cuando el componente no es orgánico, sino funcional se hablaría de dislalias. Estos trastornos se derivan de aspectos como una mala coordinación de los órganos que intervienen en el lenguaje, mala respiración, tensiones o nervios o un contexto socioeconómico en el que existen incorrecciones en el lenguaje. Todos estos aspectos tienen un mejor pronóstico y se recuperan bien.

Todos ello pueden mejorar si existe un ambiente adecuado en la clase del niño, si su profesor actúa y emprende actividades que ayuden a corregir estos problemas y si después en casa se sigue apoyando al niño a través de una corrección adecuada.

Los tratamientos del lenguaje suelen ser largos, aunque en algunos casos bastan dos o tres meses para superar una dificultad. Es importante que tengas esto en cuenta y que no abandones el tratamiento aunque adviertas una buena progresión en tu hijo.