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Cuando vayas al parque, no te olvides de…

Los que vivimos con niños sabemos que el momento en el que salimos de casa siempre se eterniza. Hay que ir al baño, beber agua, y decidir qué vamos a necesitar. Por eso es importante que no improvises qué metes en el bolso o la mochila que llevas en estas ocasiones.

En el parque la diversión está asegurada. Allí se encuentran con otros niños y tienen atracciones diversas para entretenerse, explorar y disfrutar mientras comprueban que ya no les da miedo lanzarse solos por el tobogán o que se cuelgan de las barras, pasando de  una a otra sin tu ayuda.

Pero claro todos estos avances, van acompañados de pequeñas y grandes caídas que pueden arruinarte una tarde estupenda, si no has sido suficientemente previsora.

Para poder salvar con éxito estas situaciones cotidianas te proponemos que lleves:

  • Una botella de agua. No solo para beber; puede ayudarte a curar heridas.
  • Yodo. Puedes comprar monodosis, que resultan muy cómodas.
  • También es buena idea que incluyas monodosis de suero. Puedes utilizarlas para limpiar heridas.
  • Toallitas de bebé y pañuelos desechables.
  • Para golpes, en los que no haya heridas, ni cortes, puedes recurrir a Calmatopic stick. Un gel reconfortante que se presenta a modo de barrita y que gracias a las propiedades beneficiosas de tres plantas medicinales (árnica, harpagofito y matricaria marítima) consigue calmar la piel tras una contusión. Resulta práctico y cómodo de llevar.
  • Tiritas decoradas. Hay ocasiones en las que los niños se asustan mucho, después de una pequeña caída o al ver que tienen una herida. En estos casos, un poco de cariño y una tirita especial pueden ayudarte más de lo que imaginas. Un apósito con dibujos infantiles para tapar la zona enrojecida, puede conseguir que tu hijo recupere la calma, esboce una sonrisa y salga disparado a jugar de nuevo.

El tiempo de juego es fundamental para nuestros hijos. Es importante que los padres les animemos en lugar de transmitir miedos y que estemos ahí, para ayudarles si nos necesitan pero sin intervenir en exceso e intentando siempre mantener la calma. Si ante una caída o herida nos ven asustados, se pondrán nerviosos ellos también. Si por el contrario ven a sus padres serenos, también ellos se sentirán seguros.