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De vacaciones con los hijos de mi pareja

De vacaciones con los hijos de mi pareja

Motivos de conflicto

Siempre intentamos que, cuando tenemos unos días de relax, los días de ocio sean lo más agradables posibles. Pero hay ciertas situaciones que hacen que esos días no sean todo lo maravillosos que pensábamos. Esto puede ocurrir cuando nos vamos de vacaciones con los hijos de la pareja. Esto es, cuando se produce una separación y uno de los progenitores (normalmente el padre) pasa poco tiempo con su hijo, se suele desarrollar una actitud un poco más permisiva: “Para un rato que estamos juntos no le voy a estar regañando todo el rato”. Sin embargo, si vamos a convivir varios días seguidos, hay que establecer ciertas normas que el niño tiene que acatar.

Los dos miembros de la pareja tienen que estar juntos en esto y establecer límites claros (pocas normas, pero contundentes), pero debe ser el padre biológico el que actúe en caso de conflicto, ya que los niños tienden a poner a prueba a la pareja de su progenitor desestabilizando la convivencia.

Otros hijos

En el caso de que la nueva pareja haya tenido otros hijos en común, hay que encontrar el equilibrio para que el niño que no comparte casa con el resto de la familia se sienta uno más, pero tampoco que disfrute de privilegios que le son negados a sus hermanos.

Los diferentes estilos de crianza también pueden generar algún problema. Por ejemplo, si en casa los niños se acuestan temprano pero el hijo de nuestra pareja está acostumbrado a quedarse en el salón viendo la tele hasta que se queda dormido, será difícil explicarle los nuestros ese diferente rasero.

¿Cómo actuar cuando estoy de vacaciones con los hijos de mi pareja?

  • Ser ecuánimes: En el caso de que haya niños de diferentes relaciones, el gran esfuerzo tiene que ir dirigido a tratarlos a todos igual y dejar, en la medida de lo posible, que sean ellos los que resuelvan sus propios conflictos.
  • No muchos cambios: Para los peques que tienen que pasar unos días fuera de casa, muchos cambios pueden desequilibrarle. Le ayudará mantener (más o menos) horarios de comida y sueño similares a los que tiene en casa, así como llevar consigo objetos con los que se sienta cómodo como juguetes, su almohada…
  • Hacer una excursión “de prueba”: Hacer una excursión antes de ir de vacaciones que implique dormir fuera nos servirá para que todos podamos ir acostumbrándonos a la nueva convivencia.
  • Buscar actividades divertidas para todos: La realización de una actividad conjunta (por ejemplo, que implique conseguir un objetivo común) puede hacer que los peques olviden sus diferencias y se centren en pasárselo bien. Tampoco hablamos de que todo se centre en los peques; papá y mamá también tienen que divertirse en vacaciones.
  • No ir de “amiga”: Que las ganas de agradar al peque y que se sienta “uno más” no nos lleven a ceder a caprichos o chantajes emocionales. Aunque estemos de vacaciones y las normas se relajen bastante, el niño tiene que sentir que, aunque no sea la casa donde vive, aquí también hay unas normas que respetar.

Cuidar la pareja

Construir una familia es todo un reto, y más si se dan este tipo de circunstancias. Es bastante común, cuando hay niños de diferentes relaciones, que cada miembro de la pareja los trate diferente o se ponga a favor de “los suyos”. Para llevar esta situación lo mejor posible la clave es el diálogo, ponerse en el lugar del otro, ceder y siempre, delante de los niños, hacer causa común.

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