Deberes escolares: no les resuelvas todo

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Los deberes escolares forman parte de la vida de los niños, pero también de la nuestra. Como padres, tenemos la obligación de acompañarlos en su aprendizaje, pero a veces cuesta encontrar el equilibrio entre el acompañamiento y el resolverlo todo por ellos. ¿De qué manera nos corresponde ayudar a nuestros hijos con sus deberes? ¿Qué debemos evitar?

Espacio y tiempo

Lo primero que debemos hacer es ayudar a nuestros hijos a organizarse. En nosotros está el brindar un lugar de la casa donde los niños trabajen con comodidad: un escritorio o una mesa amplios, en un lugar con buena iluminación y con todos los materiales de estudio a su alcance. También procuremos que no haya distracciones cerca (guardemos el móvil y apaguemos el televisor). Si utilizan el ordenador, que podamos supervisarlos para evitar que se distraigan con juegos o redes sociales.

Conversando con ellos, encontremos un momento del día donde los deberes formen parte de la rutina. Puede ser después de la merienda, o en cuanto lleguen de la escuela, dependiendo de lo que prefiera el niño. En todo caso, lo importante es respetar el tiempo elegido y no distraerse.

Aceptación o quejas

Tal vez pienses que los deberes son un fastidio y que el maestro bien podría ahorrárselos con la cantidad de horas que tus hijos pasan en la escuela. Pero si este es el discurso que enuncias frente a los niños, a ellos les costará mucho más asumir el compromiso. Acepta que los deberes son una realidad de la educación escolar. No pierdas el tiempo quejándote respecto a ellos.

Ayudar a pensar

Una vez que nos aseguramos que el niño tiene todos los materiales y que está tranquilo en su espacio, permitamos que sea él mismo quien resuelva las consignas. Si tiene alguna duda, que nuestro hijo sepa que puede recurrir a nosotros. Pero una cosa es ayudarlo a resolver esas dudas, y otra es darle la respuesta correcta. De nada sirve que el niño llegue a clase con un deber impecable si nosotros lo hemos resuelto por él. En todo caso, la clave está en repreguntar: “¿Dónde podrías buscar esa información?” “¿Qué partes del enunciado del problema te dan las claves para resolverlo?” “¿Qué operación te serviría para averiguar la respuesta?”.

Valorar el esfuerzo y la autonomía

Cuando el niño termina de trabajar está bien que corroboremos que el deber está completo, pero no hay que corregirle los errores que encontremos. Insistimos en que para aprender y adquirir autonomía el niño debe llevar a clase lo que él mismo haya podido resolver.

Es importante alabar a nuestros hijos frente a su responsabilidad. Pero cuidado en no caer en el soborno: una cosa es premiarlos con un rato de juego compartido o alguna actividad que les guste luego de hacer los deberes, y otra es extorsionarlos con regalos. Los deberes no deben hacerse para conseguir algo a cambio sino que son un fin en sí mismos.

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