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Educación infantil. Tareas domésticas: ¿qué podemos pedir a los niños a cada edad?

Implicar a los niños en las tareas domésticas es fundamental para el aprendizaje, el desarrollo de la  autonomía y para la convivencia familiar, pero  ¿cuándo empezamos? ¿Qué pueden hacer los niños a cada edad?

Es difícil establecer reglas rígidas sobre la edad a la que un niño puede asumir responsabilidades concretas en casa: el desarrollo y el grado de madurez varían de un pequeño a otro, no es lo mismo tener varios hermanos que ser hijo único, la mentalidad de los padres influye…  Pero sí existen ciertas líneas orientativas que hemos comentado en otras ocasiones.

Conviene tener en cuenta que la capacidad de asumir tareas es gradual –si queremos que nuestro hijo sea ordenado a los seis años no podemos recogerle nosotros los juguetes a los cuatro-.  Y que en los primeros años de vida los padres debemos armarnos de paciencia si pretendemos que nuestros hijos aprendan a defenderse por sí mismos. Es más rápido y más fácil hacer las cosas nosotros, pero si no dejamos que nuestros hijos adquieran la rutina de ordenar la habitación, ayudar a poner y recoger la mesa, vestirse y desvestirse solitos, preparar su mochila etc. les estaremos haciendo un flaco favor. Asumir esas tareas hace a los niños más independientes y responsables, potencia su autoestima y su capacidad para resolver problemas, aumenta la tolerancia a la frustración y desarrolla la empatía y la generosidad.

Al principio, cuando el niño tiene dos o tres años, los adultos debemos supervisar siempre las tareas. Lo plantearemos como un juego y en positivo y podemos ayudarnos de una canción que repitamos siempre o de determinados gestos, como un aplauso al final. Recuerda que los niños son grandes observadores y siguen nuestro ejemplo. Poco a poco irá ganando más autonomía y tomando la iniciativa. Valora sus pequeños logros y déjale tiempo y espacio para aprender de sus errores.

Aquí va una lista de tareas del hogar que pueden hacer los niños a cada edad:

Niños de 2 a 3 años:

  • Guardar los juguetes en el cajón
  • Colocar el libro que hemos leído en la estantería
  • Desvestirse sin ayuda, y vestirse con algo de ayuda
  • Poner la ropa sucia en la lavadora o en el cesto
  • Colocar servilletas y vasos y platos de plástico en la mesa
  • Comer con cuchara y tenedor
  • Dejar el plato, el vaso y los cubiertos, al terminar de comer, junto a la pila de la cocina
  • Tirar cosas a la basura e ir aprendiendo en qué cubo va cada residuo
  • Ir a buscar el pañal o las toallitas
  • Tirar el pañal sucio a la basura
  • Cepillarse los dientes, aunque un adulto debe repasarlos luego

Niños de 4 a 5 años:

  • Colocar su habitación
  • Hacer la cama, si es de funda nórdica
  • Poner y quitar la mesa
  • Vestirse y calzarse solitos. Si los zapatos llevan cordones, necesitarán la ayuda de un adulto
  • Colocar bien las sillas después de comer
  • Regar las plantas
  • Limpiar el polvo
  • Poner agua y comida en el comedero de la mascota
  • Poner platos, vasos y cubiertos en el lavavajillas
  • Barrer con una escoba pequeña e ir aprendiendo a usar el recogedor

Niños de 6-7 años:

  • Preparar la ropa del día siguiente
  • Preparar la mochila del día siguiente, con supervisión
  • Ayudar a hacer la lista de la compra
  • Ayudar a hacer listas de tareas
  • Contestar correctamente al teléfono
  • Vaciar el lavavajillas
  • Reponer el papel higiénico en el baño
  • Pasar una fregona
  • Hacer un bocadillo sencillo
  • Ayudarnos a cocinar en tareas sencillas como mezclar ingredientes, amasar, lavar verduras
  • Limpiarse los zapatos
  • Pequeños recados

Recuerda que esta es una lista orientativa. Si tu hijo no hace ninguna de las tareas que se supone que es capaz de asumir a su edad no te agobies. Empezad por lo más sencillo e id aumentando la dificultad y el número de tareas poco a poco para que no se frustre con el aprendizaje.

Pídele las tareas una a una y explícale qué hay que hacer de la manera más clara y concreta posible. Al principio será necesario que lo hagas con él, para que aprenda cómo hacerlo.

Valora su buena predisposición y díselo. No importa tanto el resultado como que haga las cosas con una buena actitud y se esfuerce.

No pagues a tu hijo ni le des premios por hacer las tareas domésticas. El premio de recoger el cuarto es tener un dormitorio recogido, con un ambiente agradable, saber dónde está cada cosa y haber sido capaz de hacerlo uno mismo. Las tareas domésticas forman parte de la vida y es imprescindible aprender a compartirlas para construir una buena convivencia familiar. Nadie paga a papá o mamá por llevarlas a cabo –a no ser que se dediquen profesionalmente a ello- y nadie nos paga por ducharnos, cepillarnos los dientes o abrocharnos bien el abrigo antes de salir a la calle.