¿Somos todos iguales? Educar en el no racismo a los niños

Ana Torres -
16/05/2022 - Tiempo de lectura 4 mins
educar en el no racismo a los ninos

Este artículo trata de:

Educación
Tolerancia
Respeto
Educar en igualdad

“Nadie nace odiando al otro por el color de su piel, su origen o su religión. El odio se enseña, y si se puede aprender a odiar, también se puede enseñar a amar”

Nelson Mandela

Los niños se caracterizan por esa inocencia pura que les hace ver la vida de diferente forma, que les hace querer sin medida, que les hace no diferenciar el color de piel, la religión o el país de donde vengamos. Pero… ¿En qué momento cambia todo esto? ¿En qué momento aparecen la intolerancia, el racismo o la exclusión en los niños?

Esto no nace de ellos. Ellos aman, se asombran, son felices con sus amigos sin importar si son niños o niñas; solo quieren jugar, aprender, amar y ser amados incondicionalmente.

Los adultos que nos rodeamos de niños, y no me refiero solo a los padres, debemos ser muy conscientes de nuestro papel en su educación, debemos integrar que somos un ejemplo a seguir para ellos, que somos el espejo donde se miran desde que nacen y que nosotros marcamos su vida, su educación y su camino.

¿Qué quiero decir?

El cerebro del niño se desarrolla en base a sus aprendizajes y sus experiencias de vida y nosotros como adultos y guías tenemos la responsabilidad de que ese camino sea lo más rico posible.

Nuestros pequeños irán a la escuela, al colegio o al parque y poco a poco se acercarán a otros iguales, a otros niños y niñas con los que primero jugarán y más tarde pasarán a entablar una amistad.

¿Cuál es nuestro papel en estos momentos? No discriminar, no excluir, no etiquetar a ningún niño, no interpretar lo que no hemos visto o presenciado, en definitiva, dar libertad y confianza.

Debemos tener mucho cuidado…

  • Con nuestro tono de voz cuando hablamos de los demás
  • Con las etiquetas que ponemos
  • Con palabras despectivas que invitan al racismo
  • Con todo nuestro lenguaje en general y especialmente si estamos con niños
  • Con excluir a un niño o incluso a un adulto
  • Con intentar imponer nuestro criterio

Nuestro tono de voz, el cómo nos dirigimos a los niños y niñas y a las demás personas es algo que van a asimilar en sus cerebros en construcción, por ello debemos tener tanto cuidado y respeto en nuestras palabras, sin etiquetar a nadie en ningún sentido (no te juntes con Fulanito que él no celebra la Navidad o júntate con este que es muy listo y lo sabe todo). Las etiquetas y las comparaciones hacen mucha mella en la educación de nuestros hijos e hijas y debemos evitarlas en todo momento.

El excluir o el no dejar que nuestros niños estén con unos amigos u otros por razones de racismo, hace que ellos no comprendan lo que está pasando y acaben actuando de la misma manera en un futuro.

Nuestros niños, desde que son muy pequeños, ya ven las diferencias entre niños y niñas, en el color de la piel o incluso en el tipo de ropa que utilizamos, por ello tenemos que estar abiertos al diálogo en todo momento, dar las explicaciones que sean necesarias con ese cuidado del lenguaje y el respeto que todos nos merecemos.

Qué más podemos hacer para educar en el no racismo a los niños

Estas son algunas cosas que podemos hacer para educar a los niños en el no racismo:

  • Educar en la igualdad
  • Leer sobre otras culturas
  • Leer cuentos sobre igualdad y emociones
  • Ser un ejemplo para ellos y relacionarnos de forma respetuosa con todo el mundo que nos rodea
  • Viajar
  • Fomentar la amistad con otros niños de diversas culturas
  • Ver la diversidad como algo bonito y enriquecedor
  • Cocinar con nuestros hijos platos típicos de otros países o de otras culturas
  • Ver películas

Educar en esa igualdad con el resto de los niños y niñas, sin fomentar la competitividad o el ser mejor que otros.

La lectura desde que son pequeños es vital para que entiendan qué es el racismo, la discriminación, cómo se pueden sentir los otros si actuamos así o como nos podemos sentir si actúan así con nosotros. Los libros nos ayudan, nos abren una puerta al diálogo, a entender nuestras emociones y a poder hablar de ellas. Y no nos olvidamos de las películas, adaptadas a la edad de los niños, con las que también podemos aprender y dialogar sobre ellas.

Viajar, conocer otros lugares, otras culturas, otras gentes, otras costumbres y, si no es posible, siempre podemos fomentar amistad con gente de otros países que vivan en el barrio o a través de las nuevas tecnologías. También a través de la gastronomía, en nuestra propia casa, podemos realizar recetas típicas y disfrutar de otras costumbres sin salir.

Es vital que nuestros hijos e hijas crezcan en un ambiente tolerante, libre de racismos y de etiquetas, donde se fomente la libertad y el diálogo. La educación es la única manera de crear a hombres y mujeres libres y con este libres me refiero a libres de pensamiento. El mundo es de nuestros hijos e hijas, de nuestros alumnos y alumnas, hagamos de él un lugar tolerante y que ellos puedan gozar de esa libertad y de esa igualdad. Está en nuestras manos, en nuestro ejemplo, en nuestra propia consciencia a la hora de educar.

¿Qué ejemplo queremos ser? ¿Qué educación queremos dar? ¿Qué mundo queremos dejar?

Ellos no nacen siendo intolerantes, racistas o excluyendo a nadie por su género, color o religión, somos nosotros como adultos quienes fomentamos ese odio, esa discriminación y nuestros niños y niñas lo único que hacen es asimilar lo que ven y actuar igual que nosotros los adultos.

Seamos conscientes, seamos tolerantes, seamos un buen ejemplo a seguir.

¡Gracias Familias! Y ¡Feliz Crianza!

Artículo escrito por:

Ana Torres Rojo, experta en crianza respetuosa y directora de la web Mami me mima

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