El aprendizaje de la lectoescritura

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El aprendizaje de la lectoescritura

Uno de los principales logros escolares que los padres esperamos ver en nuestros hijos es el que aprendan a leer y a escribir. Se trata de habilidades indiscutiblemente útiles, y que se adquieren de a poco, incluso antes de la escolarización formal.

Dos actividades que se complementan

La lectura y la escritura no van separadas sino que están íntimamente involucradas la una con la otra. Sin embargo, en cada actividad se ponen en juego diferentes destrezas: mientras que la lectura consiste en decodificar un mensaje a partir de la interpretación de letras escritas (que en español representan sonidos, y en algunos otros idiomas ideas), la escritura requiere que el niño pueda plasmar esas mismas letras de forma reconocible a través de su trazo. La lectoescritura es la unión de ambas habilidades, lo que convierte al niño en una persona alfabetizada.

Un aprendizaje gradual

No nos sorprenderá saber que el niño no entra a la escuela como una tabla rasa y sale de allí alfabetizado en el trascurso de un año. Por supuesto que el aprendizaje de las letras se da de manera muy gradual.

Incluso niños pequeños que aún no pasaron por su primer año de colegio pueden llegar a la etapa pre-silábica, que consiste en poder reconocer que las letras y los números son algo más que “dibujitos” y que tienen una importancia crucial. Todos hemos visto a un niño de tres años jugando a “escribir” garabatos que imitan el trazo de letras, aunque no representen ninguna reconocible.

La segunda etapa, la escritura silábica, comienza cuando los niños desarrollan cierta hipótesis sobre el valor de cada letra, atribuyéndole a cada una el valor de la sílaba completa. Así, encontramos niños que escriben E-O para representar “perro”.

Viene después una etapa intermedia, donde algunas letras siguen usándose como sílabas pero otras no. La etapa alfabética, en cambio, se caracteriza porque cada letra pasa a representar un sonido. Esto no implica que se escriban las palabras con la ortografía adecuada, pero este último aprendizaje lleva varios años más e implica convenciones y reglas que deben explicitarse y que requieren por parte del niño mucha práctica.

¿Cómo fomentar este proceso desde casa?

Si bien los niños aprenden a leer y a escribir en la escuela, también desde casa podemos estimular su aprendizaje. Por ejemplo:

  • Acostumbrarlos desde bebés a leerles libros adecuados a su edad, generando interés y placer por el momento de la lectura. Esto los motiva a aprender a leer por sí solos.
  • Llamar su atención sobre los carteles de la calle, las etiquetas de los alimentos y otros textos que tienen a su alrededor.
  • Felicitarlos cuando reconocen alguna letra o palabra, y elogiar los intentos que hagan.
  • Brindarles oportunidades para que escriban: puede ser la lista del supermercado, los nombres de quienes participan en un juego, las tarjetas de invitación a su cumpleaños, etc.

Por último, siempre recordar que este y otros procesos de aprendizaje llevan su tiempo. No sirve comparar al niño con otros ni apresurarlo para que llegue a una u otra etapa.

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