El hijo del medio: mitos y verdades

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El hijo del medio: mitos y verdades

Que crecen resentidos por no recibir suficiente atención, que son rebeldes, o la “oveja negra” de la familia… Se ha hablado tanto de ellos que hasta se ha llegado a etiquetarlos bajo el “síndrome del hijo del medio”. Nuevamente, la psicología y los estudios han confirmado que existen algunos rasgos característicos de los niños que nacen después de un hermano mayor, pero que a su vez tienen uno o más hermanos menores. Sin embargo, los resultados de estos estudios son más positivos de lo que se cree: no es tan malo ser el hijo del medio.

¿Abandonados? Más bien, sociales

Es cierto que el hijo del medio no recibe de sus padres tanta atención como el primogénito ni como el pequeño de la casa, que cautiva a todos. Pero de acuerdo con los psicólogos, esto al hijo del medio no los resiente con sus padres sino que lo acerca a sus hermanos y los orienta a conectarse con su grupo de pares. Los hijos del medio tienden a mantener lazos muy estrechos con sus amigos y parejas, y son excelentes para trabajar en equipo, ya que aprenden a llevarse bien con diferentes tipos de personalidades.

¿Rebeldes? Más bien, libres

Al no cargar con la presión de las expectativas del hermano mayor, y al no estar tan sobreprotegidos como los menores, los hijos del medio crecen con mayor libertad. Son más propensos a experimentar, a vivir según sus propios deseos y a desenvolverse en profesiones que impliquen un alto grado de creatividad.

Y si bien es cierto que en la infancia algunos niños del medio se muestran más rebeldes y difíciles de manejar, otros pueden caer en el extremo opuesto y, frente a hermanos con personalidades muy fuertes, volverse más bien tímidos e introvertidos.

¿A la sombra de su hermano mayor? Más bien, independientes

Se dice que los niños del medio intentan por todos los medios alcanzar al mayor, a quien ven como un modelo a seguir puesto que los padres lo ponen todo el tiempo como ejemplo. Es importante que al educar a nuestros hijos no hagamos comparaciones entre ellos, que les aseguremos que todos son queridos por igual y que valoramos sus diferencias.

Por otro lado, el aspecto positivo es que los hijos del medio aprenden a desempeñarse solos en muchas cuestiones, ayudados en algunos casos por los mayores. También porque disfrutan tanto de la compañía de sus amigos es que se muestran menos dependientes de los padres, incluso cuando aún son niños.

¿Celosos? Más bien, excelentes negociantes

Acostumbrados desde que nacieron a compartir, y encima habiendo sido a su vez “destronados” al nacer el hermano menor, los hijos del medio se caracterizan por su fuerte sentido de la justicia y de la equidad, y por sus excelentes capacidades para negociar. Suelen evitar los conflictos y las confrontaciones. También tienen una gran capacidad de ponerse en el lugar del otro (empatía), otro motivo para que sean los amigos más queridos.

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