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El peso y la talla ideal del niño

Conocer el peso y la talla ideal de los más pequeños es posible, aunque los pediatras aseguran que la cifra resultante no puede ser tomada más que como una referencia. Es decir, se puede calcular lo que estaría bien que midiera y pesara un niño teniendo en cuenta su edad y su sexo, pero eso no quiere decir que si él o ella superan o no llegan a lo estipulado se pueda hablar de un problema. Entre otras razones, porque el pediatra no solo valorará centímetros y kilos, sino también la evolución del niño desde su nacimiento hasta su edad actual.

Teniendo en cuenta esto, los pediatras determinan la estatura y el peso correcto con ayuda de unas tablas elaboradas para ello, las mismas que se pueden encontrar navegando en Internet. Sin embargo, solo indicará si hay un problema cuando la evolución del niño así lo haga suponer. Lo que sí recuerdan con insistencia los pediatras es que la infancia es la etapa de la vida en la que comienzan a establecerse los hábitos alimentarios, que cada vez serán más resistentes al cambio. Por eso el mejor consejo es componer un menú variado y sano.

En cuanto a la talla, también está relacionada con la nutrición, por lo que una buena dieta servirá igualmente para que alcance la estatura correcta. Aun así, por lo general hay muchos menos problemas con la altura que con el peso ya que sólo si el niño no se alimenta adecuadamente durante un tiempo muy prolongado puede verse alterada, sobre todo durante los primeros años de vida, pero siempre será menos sensible a las deficiencias o excesos nutricionales.

Ni mucho ni poco

Aunque la base de todo menú equilibrado es una dieta sana, esta se puede convertir en desaconsejable incluso siguiendo este principio cuando las cantidades no son las correctas. Por eso, aunque nos parezca que hay que terminar todo lo que hay en el plato, puede que la obsesión porque el niño “coma muy bien” acabe teniendo el efecto contrario del deseado. Siempre es bueno recordar que los niños no tienen capacidad para ingerir la misma cantidad de alimentos que los adultos porque su tamaño no se lo permite. De ahí que no convenga forzarles a comer más de lo que pueden. Aunque el otro lado de la balanza tampoco es bueno: darles cantidades demasiado escasas ralentizará su crecimiento.

Según los especialistas la mejor guía para saber cuánto debe comer la guarda el propio niño. Cuando no quiera más significará que ya se ha llenado, y si después de comer dice que sigue teniendo hambre, no hay por qué evitar darle un postre. De esa forma las raciones se ajustarán a lo que necesita.

Qué hacer para ayudarlos a comer correctamente

Ser unos modelos adecuados para él, comiendo una gran variedad de alimentos, respetando los horarios de comida y practicando ejercicio, facilita que los niños aprendan unos hábitos saludables que puedan mantener durante el resto de su vida. Pero además de dar ejemplo, hay trucos para que el pequeño no se resista a unas lentejas y acabe siendo fan del puré de verduras. Por ejemplo, si se le va a dar a probar un alimento nuevo, puede ayudar el intentarlo al principio de cada comida, cuando tiene más apetito. Otra estrategia para que coman de todo es evitar emplear los alimentos como premio o castigo. De esa forma será más fácil que no hagan ascos cuando toca comer los alimentos más nutritivos. Por eso se aconseja que coman frutas, verduras, pan y lácteos diariamente; legumbres dos o tres veces por semana; pasta y patatas, de dos a cuatro veces por semana; carnes y pescados, tres o cuatro veces por semana.