Involucrar a los hermanos — Lets Family

Involucrar a los hermanos

Intenta que tus hijos mayores te ayuden, que demuestren sus capacidades y que según vayan madurando adquieran un lugar fundamental en los pilares de la familia.

Qué difícil es educar y sobre todo cuando tienes que de alguna forma realizar juicios Salomónicos para dar o quitar la razón a un hijo frente al otro. Los hermanos mayores de entrada nos van a reclamar sus derechos adquiridos y va a ser difícil que al principio consigamos que compartan espacio, cariño y juguetes con sus hermanos pequeños. Si se ven destronados de su reino intentarán recuperarlo muchas veces, sacándonos de quicio para conseguir su propósito, que no es otro que volver a la situación de privilegio que disfrutaban antes por el hecho de ser un hijo único. Nuestro consejo es que intentéis consensuar la situación y evitar conflictos pero ante actitudes extremas de fuerza de los hermanos mayores, no aconsejamos rendirse y ceder en todo lo que nos viene forzado.

Es importante hablar mucho con los hijos y explicarles que la vida es compromiso y ayuday que toda la familia va en un mismo barco y que todos debemos de remar en el mismo sentido. El niño debe de entender que el hecho de forzar situaciones solo abocará a una situación peor. Es fundamental que se siga sintiendo querido y valorado, pero en muchas circunstancias la falta de tiempo hace que los niños crean que ya nos les queremos y por ese motivo intentan revelarse.
Los hermanos mayores a menudo tienen miedo de que a partir de ahora ya no tengan un lugar en tu corazón. Lo primero que se tiene que hacer es quitarles ese miedo.

Involucra a los niños siempre que sea posible en todo lo que hagas durante el día y déjalos participar en el cuidado y la limpieza del bebé. Acurrúcalos mientras le das el pecho al bebé. Déjalos jugar con el bebé, cogerlo en brazos, darle el chupete o déjalos participar en las compras y las tareas domésticas, sin forzarlo, que le salga a él intentar participar. Por otro lado, debes tener cuidado pues un bebé es muy frágil y muchos niños no miden su fuerza. Además, vigila los posibles contagios de catarros entre hermanos, con buenas palabras, explicando al hermano mayor que si le da muchos besitos a su hermano, éste se puede contagiar de sus mocos y como es muy pequeñito, puede enfermar también.

Crea derechos y tareas que sólo impliquen a los hijos mayores y tómate regularmente algo de tiempo para estar con ellos a solas y dedicarles todo tu tiempo. Es fundamental que los padres se repartan el tiempo con los hijos. Si la madre está dándole el pecho al pequeño, el padre puede colaborar en los deberes de la escuela o puede disfrutar jugando con su hijo mayor. Los niños notan nuestra dedicación, la valoran y seguro que a la larga la convivencia familiar se ve reforzada con pequeñas medidas lógicas de respeto entre todos los miembros de la familia. Si se respira un ambiente de amor entre los padres, seguro que los hijos se crían con ese sentimiento y lo ponen en práctica con sus hermanos.

La rivalidad normalmente no aparece durante el embarazo o inmediatamente después de dar a luz. Ésta empezará cuando el nuevo miembro de la familia empiece a gatear o a andar y se acerque más al campo visual de su hermano mayor. En el momento en que ya empieza a ocupar un lugar en la familia y puede expresar mediante muecas su alegría o tristeza.