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Juegos de coordinación para niños de tres años

La motricidad gruesa es la habilidad para mover adecuadamente los músculos de su cuerpo, mantener el equilibrio, la agilidad, fuerza y velocidad en sus movimientos. Esto no solo es fundamental para garantizar un desarrollo físico saludable, sino que está estrechamente relacionado con la adquisición de habilidades y aprendizajes posteriores. Fomentando la adquisición de estas destrezas de una manera lúdica estaremos ayudando a nuestro peque en su desarrollo. Ofrecemos unas cuantas ideas fáciles (en solitario y en grupo) para ayudarle a desarrollar la coordinación.

 

Yincana en el salón

Con cinta adhesiva de color, marcamos el recorrido en el suelo: guardar el equilibrio, sortear obstáculos por encima, por debajo o rodeándolos, dar una voltereta, pasar por debajo de la mesa… o cualquier prueba que se nos ocurra. Cuando los niños ya se sepan el recorrido al dedillo el juego cambia: ahora se trata de recorrerlo en el menor tiempo posible.

 

El juego de las sillas

Un clásico de los cumpleaños de antes. Solo hace falta colocar en círculo una silla menos que el número de niños que haya y poner a funcionar la música. Cuando ésta se para, todos los peques corren a sentarse y el que se queda sin silla es eliminado. En este tipo de juegos competitivos podemos encontrarnos con que los niños no son capaces de asumir que han perdido y, o bien se pillan una rabieta, o bien tienen comportamientos inadecuados como empujar. Hay que tener en cuenta que todavía son muy pequeños y no son capaces de manejar la frustración. El papel de los padres en este tipo de juegos es el de árbitro. Podemos intervenir, por ejemplo, asegurándonos de que todos ganen alguna vez, que haya premios para todos o que el que gane no “chinche” al resto.

 

Jugar a ser modelos

Caminar con un objeto encima de la cabeza sin que se nos caiga es un ejercicio buenísimo, a la vez que súper divertido para los niños. Podemos empezar con un objeto fácil, por ejemplo, un cojín, para luego ir aumentando la complejidad con un libro o un muñeco. Cuando nuestro peque ya domina la actividad, le aumentamos la complejidad proponiéndole un recorrido en el que, por ejemplo, tenga que agacharse en algún momento o sortear un obstáculo.

 

El rey manda

Esta es una actividad para realizar en grupo. Ponemos a los niños formando un círculo y elegimos al que será el rey en es turno. Todos los peques deberán copiar el movimiento que haya realizado el rey (dar una vuelta, tocarse la nariz, dar un salto…) el turno debe rotar para que al final todos ellos hayan tenido su momento de mandar.

 

Jugar con los ritmos

Solo hace falta un equipo de música y canciones lentas y rápidas. Empezamos con ritmos lentos, que nosotros acompañaremos con movimientos también suaves (caminar despacito, mover los brazos, bailar…) poco a poco las canciones irán aumentando de intensidad hasta que al final el ritmo sea frenético, al igual que nuestros movimientos.  

 

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