Juegos en casa para una tarde de lluvia con los niños

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Hace un tiempo de perros: definitivamente, hoy apetece quedarse en casa. Te proponemos unos cuantos juegos para niños divertidos y muy fáciles. Como un día de lluvia da para mucho hemos dividido la propuesta en tres apartados: juegos tranquilos, juegos un poco más movidos y juegos para desfogarse y quemar energía. Es posible que tengas que recurrir a varios de cada grupo a lo largo de la tarde.

 

Juegos tranquilos

Para esos ratos de calma en los que tu hijo aguanta un rato concentrado, que no implican mucho movimiento y que no manchan demasiado. Manualidades fáciles, juegos de observación, cuentos y conversaciones…

Hacer comiditas de plastilina: Una pizza es una bola amarilla aplastada para hacer un disco en la que ponemos trocitos de otros ingredientes: bolitas rojas para el pepperoni, verdes para las aceitunas, tiritas rosas para el beicon… Pero también podéis hacer tomates, zanahorias, lechuguitas, empanadas, e incluso sushi. Podéis dejar secar las mejores piezas para que sirvan de comidita para las muñecas.

Cuentacuentos. Un buen cuento es el mejor juguete del mundo. Puedes representar uno para los niños como si fueras un cuentacuentos, hacer un dibujo o una manualidad relacionada con el personaje principal,  representar el cuento en casa… Las posibilidades son infinitas.

Construcciones. No fallan. Con bloques de madera o con piezas de Lego, para hacer casas, animales o naves espaciales. Y, cuando el niño está muy metido en faena, se abstrae tanto que puedes escaparte un ratito a revisar el Whatsapp o prepararte un té. Ojo, ya sabemos que ese no es el objetivo, pero digamos que puede considerarse una ventaja añadida para padres (im)perfectos. 

Repasar los álbumes de fotos familiares. Siéntate con tu hijo en el sofá, con una mantita por encima, y enséñale las fotos de cuando era bebé, de aquellas vacaciones, de cuando estabas en la Universidad… Le encantará conocer las historias que se esconden detrás de cada imagen.

Hacer un cofre del tesoro. Solo necesitáis una caja de cartón, que podéis decorar vosotros mismos, o una antigua caja de regalo. Se trata de buscar pequeños juguetes, alguna cuenta de un collar que se te rompió hace tiempo, las monedas de poco valor o aquellas que os sobraron de un viaje al extranjero…

Sombras chinescas. Un flexo, la habitación a oscuras y una pared lisa sobre la que proyectar las sombras que hagáis con las manos. Podéis jugar a las adivinanzas, inventar historias o crear personajes.

 

Juegos un poco más movidos

El niño necesita algo de acción, pero no quieres poner la casa patas arriba. Estos juegos se adaptan perfectamente a las necesidades de los dos.

Hacer esculturas con materiales reciclados. ¿Qué tenemos en casa? Cartones, lana, botones, conchas de la playa, nueces, pegatinas, lacitos de pasta… Todo vale para construir nuestra escultura. Unas tijeras con la punta redondeada y un pegamento de barra serán nuestros mejores aliados en esta empresa.

Montar un restaurante casero. Es como los juegos reunidos, concentra un montón de actividades distintas. Hay que pensar el menú (las comiditas de plastilina que habéis hecho hace un rato pueden servir), dibujar la carta y escribirla, poner una mesa, invitar a mamá o papá al restaurante, disfrazarse de camareros, servir la comida, traer la cuenta… 

Disfrazarse con la ropa de papá y mamá. Desengáñate: esa camiseta nunca volverá a entrarte y, además, está francamente pasada de moda. Abrid el armario de mamá y papá en busca de ropa que pueda reciclarse en disfraz. Un pañuelo, un vestido, unos pantalones viejos…

Hacer galletas. Un clásico para las tardes de lluvia con niños. Hay recetas facilísimas y los niños pueden participar en diferentes partes del proceso casi desde bebés: meter las manos en la masa, echar los ingredientes en el bol, hacer formas con la masa, decorarlas cuando estén horneadas… Y comérselas, por supuesto.

Ciudad de cartón. Si tienes cartones en casa, extiéndelos en el suelo y dibuja las calles de una ciudad en ellos. Los niños pueden poner casas en las manzanas hechas con bricks de leche o con piezas de construcción, dibujar semáforos o jardines, hacer flores de papel, plantar un huerto con berros o recorrer las calles con sus coches.

Hospital de muñecos. Otro clásico infalible. Vendas de papel higiénico, una jeringuilla sin aguja, algún cacharrito con agua, lentejas que se convierten en pastillas, botecitos de gel y crema de las amenities de los hoteles para hacer más medicinas, témpera o acuarela roja  para dibujar las heridas… El único límite a los materiales de vuestro hospital es las ganas de limpiar que tengas después.

 

Juegos para desfogarse y quemar energía

Vale, aunque estemos en casa, los niños necesitan moverse. Antes de que empiecen a ponerse nerviosos, enfadarse por cualquier cosa o montarte una inundación en el baño en un momento de descuido, proponles alguno de estos juegos de acción.

Tenis con globos. Los globos son pelotas, y como raqueta se utilizan platos de cartón. ¿Quién se apunta?

Guerra de almohadas. Pocos juegos ayudan tanto a liberar tensiones. Evitad los cojines con cremalleras o adornos rígidos y poned unas normas básicas (no se puede golpear en la cara, si al otro se le cae la almohada no vale seguir jugando…).

El dragón comepapás. Este juego simbólico es especialmente terapéutico cuando los niños están enfadados con papá o mamá. Se ponen unos calcetines en las manos para hacer los dragones. El objetivo es mordernos. Nosotros correremos haciendo muchos aspavientos de susto para evitar que nos atrapen, aunque al final nos pillarán seguro.

La cabaña del salón. Sábanas, colchas, cojines por el suelo… Vamos a construir una cabaña en la que podamos vivir mil aventuras. Si tienes una linterna, ha llegado el momento de sacarla.

Circuitos. Un juego que va creciendo con tu hijo: para los bebés que gatean, bastará poner algunos obstáculos de diferentes texturas en el suelo: mantas enrolladas o haciendo pasillos, cojines, almohadas… Para los niños más mayores, podemos construir túneles con sábanas y sillas, pensar retos de saltar a la pata coja o hacer volteretas, llevar globos de un sitio a otro sin sujetarlos y sin que toquen el suelo…

Saltar encima de la cama de papá y mamá. Vale, normalmente está prohibido, pero ese es uno de los motivos por los que es tan divertido… ¡Y una emergencia es una emergencia!

¡A bailar! Música y ganas de moverse, no hace falta más. Y es una forma de disfrutar con tu hijo de la música que más te gusta.

 

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Comentarios

Hola,aquí les recomento los juguetes tranquilos para niño,juguete educativo ideal para pesamientos lógicos , habilidades matemáticas,habilidades crativos, y habilidades prácticas:https://www.amazon.es/Construcci%C3%B3n-Magn%C3%A9ticos-LeeHur-Creativos-Educativos/dp/B0769P2LGG/ref=sr_1_5?ie=UTF8&qid=1522225807&sr=8-5&keywords=Bloques+de+Construcci%C3%B3n+Magn%C3%A9ticos

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