La apnea de sueño en los niños

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¿Tu hijo ronca mucho por las noches? ¿Suele despertar frecuentemente, sudar mucho, o mojar la cama pese a que de día ya controla sus esfínteres? ¿Se muestra muy cansado y malhumorado durante el día, pese a que se ha ido a dormir temprano? Puede que se trate de apnea del sueño. Este trastorno del sistema respiratorio afecta a uno de cada 25 niños de entre 2 y 6 años, muchos de los cuales no han sido aún diagnosticados.

¿En qué consiste la apnea del sueño?

Básicamente, la apnea consiste en que la respiración se interrumpe durante unos segundos mientras el niño está durmiendo. Estos episodios ocurren con mayor o menor frecuencia durante la noche según la gravedad del cuadro. La apnea tiene diversas causas, aunque en los niños la principal causa es un estrechamiento de la garganta, sumado a la relajación de los músculos durante el sueño, lo que por momentos dificulta o impide el paso del aire.

¿Cuáles son sus síntomas?

El principal síntoma son los ronquidos –si bien también pueden producirse por otras causas y no solo a la apnea. Los niños suelen tener un sueño muy inquieto, con reiterados despertares. Se los escucha respirar entrecortadamente, casi siempre por la boca. La apnea suele traer otros problemas de sueño, como sonambulismo y enuresis (hacerse pipí en la cama).

Durante el día, los niños que padecen de apnea de sueño se muestran cansados, irritables y pueden presentar problemas de conducta. No es extraño: se trata de niños que no tienen un buen descanso, y a cualquiera lo afecta la falta de un sueño de calidad.

¿Quiénes son más propensos a padecerla?

La apnea es más frecuente cuando se dan algunos de los siguientes factores: una mandíbula pequeña, una lengua grande, baja tonicidad muscular (característica de los niños con síndrome de Down o con parálisis cerebral). La obesidad infantil también hace más frecuente la apnea, y en estos casos puntuales, bajar de peso con un régimen saludable puede ayudar a corregirla.

¿Cómo se la puede tratar?

En muchos casos, la apnea de sueño puede corregirse mediante una cirugía de nariz y garganta, que retire el tejido de adenoides y amígdalas que bloquean la garganta. Algunos niños pueden beneficiarse de la terapia CPAP (un dispositivo de presión positiva continua en la vía respiratoria), lo que requerirá que se acostumbre a dormir con una máscara. Finalmente, otros tratamientos incluyen el uso de un dispositivo dental para mantener abiertas las vías respiratorias, y el uso de esteroides nasales.

Si sospechas por sus síntomas que tu hijo puede padecer de apnea de sueño, no dudes en consultar a su pediatra. La apnea de sueño puede tener graves consecuencias a largo plazo si no se la trata. Por otro lado, con el tratamiento adecuado se la puede controlar y aliviar del todo sus síntomas.

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