La importancia de elogiar correctamente a tu hijo

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La importancia de elogiar correctamente a tu hijo

Los padres tendemos a elogiar a nuestros hijos pensando en que así logramos motivarlos, y aumentar su autoestima. Sin embargo, diversos estudios confirman que no siempre las alabanzas consiguen este objetivo. ¿Cuándo y cómo deberíamos elogiar a nuestro hijo? ¿Qué tipo de elogios resulta contraproducente?

Motivación interna o motivación externa

La motivación es aquello que nos impulsa a esforzarnos en alcanzar una meta. Podemos sentirnos motivados a través de emociones como el orgullo en nosotros mismos, así como por la sensación de que nuestros esfuerzos son valorados. Un niño que únicamente persigue una recompensa externa (ya sea un premio material, o bien un elogio) tiende con el tiempo a evitar actividades que le cuestan o en las que no se siente lo suficientemente bueno. En cambio, los niños que alcanzan una automotivación mantienen sus esfuerzos por más tiempo que aquellos que únicamente persiguen el elogio de sus padres o de otros adultos, ya que disfrutan de los desafíos y de aprender cosas nuevas en sí.

El riesgo de nunca elogiar

Por supuesto, esto no debe hacerte caer en el extremo contrario de evitar toda clase de elogios. No motivar al niño es tan perjudicial como elogiarlo demasiado, ya que les hace sentir que nada de lo que hagan es lo suficientemente bueno, o que como a ti no te importa, no vale la pena esforzarse. Simplemente, escoge qué momentos son más adecuados para elogiar a tu hijo basándote en el esfuerzo que ha invertido.

Premia el esfuerzo, no el resultado

¿Cómo inculcar en nuestros hijos, a través de los elogios, la autoestima y la automotivación? Los expertos acuerdan en que es clave destacar sus esfuerzos más que sus capacidades o sus resultados.  Por eso, es mejor halagar al niño durante un proceso de aprendizaje que por el resultado final. Si ves que tu hijo pasa un rato concentrado estudiando, no esperes a ver la calificación del examen para felicitarlo por su actitud. Y aún cuando veas un diez, prueba decirle algo que destaque su esfuerzo. En lugar de “qué bueno eres en matemáticas” prueba con “estuviste estudiando toda la tarde, y este examen refleja tu trabajo”.

Elegir bien las palabras

Un elogio demasiado exagerado -o que no es sincero- no sirve para aumentar la confianza del niño sino todo lo contrario, ya que es evidentemente falso, o forzado. Por eso, cuando tu niño te entregue un garabato, en lugar de “qué bien pintas”, un elogio más adecuado sería “qué bonitos colores has elegido para este dibujo”. Si ha perdido jugando al fútbol, no sirve de nada decirle a tu hija que “igual jugó como una campeona”, es preferible algo como “estuviste atenta a las indicaciones del entrenador, seguramente esto les sirva para mejorar como equipo”. A la hora de elogiar a tu hijo, no tengas en cuenta únicamente el amor que sientes por él o por ella. Piensa también en el mensaje que quieres hacerle llegar y escoge bien tus palabras. 

 

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