Obesidad infantil | Aliemntación y sedentarismo» LetsFamily
embarazo
obesidad infantil

Obesidad infantil, un problema que crece

Que la alimentación de nuestros hijos se haya convertido en una de las principales preocupaciones de los padres no es casual. Basta con echar un vistazo a las cifras de obesidad y sobrepeso infantil para sentir vértigo: para 2025, 70 millones de niños en todo el mundo tendrán sobrepeso o serán obesos (según datos de la OMS). En España las cifras tampoco invitan al optimismo: la obesidad infantil ha aumentado del 7% al 17% en los últimos 25 años, lo que se traduce en que, a día de hoy, de cada diez niños y adolescentes de 2 a 17 años, dos tienen sobrepeso y uno es obeso.

¿Cuáles son las causas de la obesidad infantil?

El consumo de alimentos ultraprocesados (y ultraazucarados) se ha ido imponiendo en la dieta de los más pequeños como si fuera la única opción. Un niño que ha desayunado galletas, se ha tomado un batido de chocolate en el recreo, un lácteo azucarado de postre y un bollito con zumo para merendar, ¿cuánto azúcar está tomando? Con uno solo de esos productos ya estaría rozando el límite del 10% de la ingesta diaria de azúcar que establecen las autoridades sanitarias. El problema no sería solamente de que haya una mala alimentación, sino que no somos conscientes de ello.

Que los alimentos superfluos sustituyan a los realmente nutritivos (fruta, verdura, legumbres, proteínas de calidad…) es uno de los motivos del aumento desmesurado de la obesidad infatil, como también lo es el sedentarismo, algo que tiene que ver con los hábitos de los niños (preferencia por el ocio de pantalla) y también con la dificultad para conciliar la vida profesional y la familiar. Cuando todos los adultos trabajan todo el día fuera de casa se resiente toda la estructura familiar: los niños pasan más tiempo solos y la posibilidad de comprar y cocinar alimentos frescos cada día, así como hacer comidas en familia, disminuye.

¿Cómo podemos prevenir la obesidad infantil?

Aunque los datos no sean buenos, hay factores que invitan al optimismo. Se trata de un problema que se puede prevenir, pero trabajando desde la infancia, prácticamente desde que el bebé prueba el primer alimento diferente a la leche. Es en el ámbito familiar y en la primera infancia donde se establecen hábitos de una forma natural que pueden durar toda una vida. Algunos consejos útiles para comenzar con buen pie son:

Predicar con el ejemplo

De nada sirve venderle a nuestros hijos las bondades de la fruta si jamás nos ven comerla.

Nada de alimentos superfluos en casa

¿Qué hay en la cocina? Saltarnos el pasillo de las galletas, bollería, refrescos y demás del supermercado es la mejor manera de evitar la tentación. A los peques se les puede explicar que los dulces, chucherías y demás son para las fechas especiales como cumpleaños o Navidad, pero no algo para todos los días.

practing-cooking

Informarnos

No hace falta ser experto en nutrición para llevar una alimentación equilibrada. Hoy en día hay infinidad de fuentes de información fiables sobre los diferentes grupos de alimentos y cómo combinarlos para que beneficie la salud de toda la familia. Incluir la alimentación entre nuestras prioridades (prestar más atención a lo que compramos, preparar recetas apetecibles, más comidas en familia…) es una inversión que merece la pena. Fundación Mapfre dispone de un programa “Practicooking, hábitos saludables en la cocina” dónde encontrarás  recetas y consejos de vida saludable para toda la familia.

¡Muévete!

Ir andando al cole, extraescolares deportivas, tardes de parque cuando son pequeñitos, fines de semana haciendo senderismo… todo menos quedarnos el tiempo libre delante de una pantalla. Llevar un estilo de vida saludable implica un cambio de rutinas que tendrán beneficios para toda la vida.¡Vivir en salud merece la pena!

Entre las consecuencias negativas para la salud que tiene el exceso de peso están los problemas gastrointestinales, óseos o musculares, entre otros. Pero además, los niños obesos y con sobrepeso tienen más posibilidades de ser obesos en el futuro y, por tanto, propensos a desarrollar a edades más tempranas enfermedades cardiovasculares o diabetes tipo 2. El sobrepeso está asociado también con problemas emocionales y menor rendimiento escolar.