Las 10 "obligaciones" del niño | LetsFamily
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Las 10 “obligaciones” del niño

Cada 20 de noviembre celebramos el Día Universal del Niño, una fecha elegida por Naciones Unidas para recordarnos que los más pequeños tienen unos derechos.

Fue un 20 de noviembre de hace ya 58 años cuando se adoptó la Declaración Universal de los Derechos del Niño, y 30 años después esa misma fecha fue la seleccionada para aprobar la Convención de los Derechos del Niño, en la que se incluyen los relativos a la vida familiar, a estar protegidos de la violencia, a no ser discriminados o a que se escuchen sus opiniones. Pero además, los más pequeños tienen unas “obligaciones” que todos deberíamos ayudarles a cumplir. Estas son las diez más importantes.Ser feliz. Para cualquier niño, disfrutar de todo lo que le rodea, del mundo que está empezando a descubrir, debería ser la principal de sus “obligaciones”. Aunque de vez en cuando protagonice algún que otro berrinche porque aún está aprendiendo a manejar algunas frustraciones, la felicidad debería ser su estado natural. La buena noticia es que ayudarle a serlo es fácil: demostrándole cuánto le queremos y haciendo que se sienta seguro, encontrar la felicidad le será sencillo.

Reír. 

Hay pocas cosas tan maravillosas como la risa de los más pequeños. Es tan sincera y contagiosa que muchas veces basta para animarnos tras un mal día. Pero sobre todo, significa que le encanta su mundo y que se divierte en él mientras aprende, juega, descubre experiencias y hace amigos.

Disfrutar del cariño.

 En el listado de los imprescindibles, pedagogos y psicólogos creen que si algo no puede faltar en la vida del niño es el ingrediente fundamental: cariño. Gracias a él, las posibilidades de que crezcan felices se multiplican por cien. Aunque cometamos errores, si los educamos e incluso los regañamos con cariño, su bienestar estará asegurado. La razón es que es el mejor de todos los estímulos que puedan recibir. Un refuerzo psicológico con el que se sentirán seguros, confiados y enormemente felices.

Jugar. 

Para cualquier niño es tan imprescindible la rutina escolar o seguir las normas que sus padres marquen como jugar. A través del juego es como se desarrollan, socializan, aprenden a manejar situaciones, desarrollan su creatividad… Por eso siempre debemos dejar un espacio diario para su juego. Y cuanto más, mejor.

Explorar.

 La curiosidad de los niños por todo lo que les rodea es la que les hace investigar a su manera todo lo que no conocen, y es así como va formándose su idea del mundo. Es la razón por la que siempre es una buena idea dejar que marquen ellos el camino, aunque sigamos vigilándoles de cerca, de forma que desarrollen su autonomía mientras exploran el mundo.

Descubrir. 

Sus descubrimientos son esenciales para su aprendizaje, y cada día debería estar lleno de decenas de ellos. Nuevas palabras, nuevas sensaciones, nuevas experiencias, nuevas formas de pensar… Descubrir es para ellos tan esencial como respirar.

Equivocarse.

 Otra de las “obligaciones” del niño es equivocarse de vez en cuando, una buena manera de aprender que no pasa nada por no seguir el camino correcto siempre, ya que eso le ayuda a seguir intentándolo. A lo largo de su infancia irá aprendiendo que no se consigue nada con las rabietas, que a veces no podemos tener todo lo que queremos, que no siempre nos sale todo a la primera… Y eso solo significa que estamos creciendo.

Imaginar. 

Su imaginación es el mejor recurso que poseen para divertirse y también para enfrentarse a las dificultades que encuentren en su día a día. Por suerte, suele ser tan portentosa que sólo hay que motivarlos un poco para dejarla crecer.

Confiar. 

La seguridad que necesitan se basa en parte en la confianza. Para confiar en nosotros tendremos que demostrarles que somos honestos con ellos, así podrán serlo con nosotros. Predicar con el ejemplo es muy importante.

Ser libres. 

Que haya unas normas en casa no quiere decir que no les podamos dar libertad.  Serán los padres quienes deban marcar la hora a la que se cena en casa, pero puede que los más pequeños tengan algo que decir respecto a las clases extraescolares que les gustaría seguir o el juego al que les gustaría jugar. Es uno de los imprescindibles de la felicidad: animar a los pequeños en sus intereses particulares.