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Las enfermedades más comunes en verano en niños

Afecciones de la garganta

La faringitis y la laringitis de origen viral en su mayoría, y algunas de origen bacteriano, no se toman vacaciones. De hecho, en verano se produce un incremento de las irritaciones de la garganta debido a la exposición al aire acondicionado. Si tienes niños muy pequeños o bebés, debes tener especial cuidado con los cambios bruscos de temperatura.

Otitis

A diferencia de la otitis media, causada por la acumulación de moco en el conducto auditivo, la otitis externa o “otitis del nadador” es más frecuente en los meses de calor, en las que los niños entran y salen de piscinas o del mar. Si a tu hijo le duelen los oídos no dejes de consultar al médico, puesto que esta enfermedad requiere un antibiótico para tratarse.

Hongos y moluscos

Las piscinas también son otro foco infeccioso donde los niños (¡y los adultos también!) contraen el pie de atleta, que causa enrojecimiento y picazón. Los moluscos, por su parte, son una infección en la piel que los niños se contagian directamente de otros niños o de sí mismos, al rascarse o tocarse la zona afectada y llevar la infección a otra parte del cuerpo.

Conjuntivitis

En piscinas que no tienen suficiente cloro también circulan los virus de la conjuntivitis, aunque también un exceso de cloro puede provocar conjuntivitis irritativa. En ambos casos el ojo está enrojecido, hay secreciones, lagrimeo y las luces fuertes pueden molestar.

Gastroenteritis

Las molestias digestivas aparecen en verano, sobre todo debido a la dificultad de mantener la cadena de frío de los productos con caducidad. En caso de vómitos y diarreas es muy importante mantener al niño bien hidratado y estar alerta a los signos que podrían indicar la muy peligrosa deshidratación.

También a cuidarse: picaduras, golpes de calor y quemaduras

Si bien no son enfermedades propiamente dichas, en verano aumentan las picaduras de insectos (como mosquitos y tábanos) debido a que los niños pasan más tiempo al aire libre y a que muchas especies proliferan con el calor. ¡Fundamental usar repelente!

Por otro lado, no debemos obviar los riesgos de la exposición solar, que puede provocar insolación, quemaduras en la piel y aumentar el riesgo de sufrir cáncer en el futuro. Por ese motivo es importante que los niños estén resguardados en los horarios de más sol y que siempre utilicen protector solar, aun cuando están jugando en el agua.