Las enfermedades más contagiosas del cole

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Si tu peque va a la escuela infantil o al cole, sabes que el riesgo de que se ponga malito se multiplica. Analizamos las enfermedades que tienen más posibilidades de colarse en tu casa desde el patio. 

Sí, las aulas de colegios y guarderías son un foco de enfermedades infecciosas infantiles que necesitan tratamiento, aunque no suelen ser graves. La buena noticia es que al entrar en contacto con los virus y gérmenes de otros niños, tu hijo reforzará su sistema inmunológico. La mala, que si tu hijo tiende a “atrapar” virus y bacterias es posible que tenga que faltar bastante al cole en los primeros años.  

Estos son los “cuatro jinetes del Apocalipsis” de las enfermedades infantiles en la edad escolar:

1.- Catarro. Congestión nasal, toses y, en el peor de los casos, fiebre son los síntomas más habituales. El catarro se transmite por contacto con la persona infectada o con sus secreciones nasales o bucales (saliva), así que es muy contagioso en las primeras edades, cuando lo tocan y chupan todo. No suele ser grave y remite a la semana de su aparición, pero si se acumulan demasiados mocos puede dar lugar a una infección de oído (otitis), que es bastante dolorosa y sí suele requerir el uso de antibióticos. Hay que mantener las vías respiratorias lo más limpias posibles.

2.- Piojos. Se extienden como la yesca entre los compañeros de clase. Estos parásitos, que producen un molesto picor en el cuero cabelludo, no siempre son fáciles de detectar en los primeros días. Si ves que tu hijo se rasca la cabeza investiga especialmente en la zona de la nuca y detrás de las orejas. Si no os han mandado un aviso desde el colegio, es importante que avises a su profesor para que el centro ponga en alerta a todas las familias. Hay que aplicar al niño un pediculicida, limpiar el pelo con una lendrera mechón a mechón y aplicar un repelente de piojos (la esencia de árbol de té es uno de los más conocidos). Pasados unos días, conviene revisar el cuero cabelludo por si queda alguno.

3.- Conjuntivitis. Es la infección ocular más frecuente en los niños y consiste en la inflamación de la conjuntiva, el tejido que recubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados. Los síntomas son una abundante secreción amarillenta -el niño se despierta con las pestañas legañosas y pegadas- y enrojecimiento y escozor de los ojos. Es terriblemente contagiosa. Se trata con antibióticos, que suelen responder muy rápido a la infección.

4.-  Gastroenteritis. Todos conocemos sus síntomas: diarrea, vómitos, dolor de tripa, en algunos casos fiebre… Conviene llevar al niño al pediatra para que te aconseje el mejor tratamiento. Es importante que beba muchos líquidos para evitar la deshidratación por la diarrea. A veces es necesario ofrecer al pequeño soluciones de rehidratación oral, para que absorba mejor el agua y las sales minerales necesarias. Como explica la Asociación Española de Pediatría, si el niño tiene hambre y no vomita puede hacer una dieta prácticamente normal, evitando bebidas y alimentos muy azucarados o muy grasos. Las dietas astringentes no se aconsejan ya, vistos los escasos beneficios que reporta al niño. En el caso de los bebés, los pediatras recomiendan que siga tomando el pecho o el biberón con su fórmula habitual y, en todo caso y si así lo ha prescrito el médico, ofrecerle entre las tomas suero de rehidratación.

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