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Las enfermedades típicas en la infancia

Niños enfermos: preocupaciones grandes. Cuando enferman los niños, no es fácil para los padres. Y no es porque las noches son más intranquilas, sino porque los bebés todavía no saben decir qué es lo que les duele. Deja que te ayuden y aprende a interpretar bien las señales de tu hijo.

Si tu hijo no se encuentra bien, tienes que acudir a un médico. Una enfermedad muy temprana puede ser la ictericia del recién nacido o los cólicos del lactante, que a los padres les causarán alguna que otra noche en vela. Sin embargo el término enfermedades infantiles comprende las enfermedades, que aparecen en la infancia y contra las que el cuerpo puede desarrollar una inmunidad (¡pero no siempre lo hace!), que protege posteriormente ante una nueva infección.

Al grupo de estas enfermedades pertenecen la escarlatina, la varicela, la roséala conocida como fiebre de los tres días, la enfermedad de manos, pies y boca, el sarampión, las paperas y la rubéola. Las últimas tres enfermedades han disminuido considerablemente gracias a vacunas, pero no se han podido eliminar completamente.

Aparte de las llamadas enfermedades infantiles o propias de la infancia existen naturalmente infecciones gripales con dolor de garganta, dolor de oídos o tos, que son molestas, pero se superan con relativa rapidez. Las enfermedades más raras pueden ser por ejemplo la laringitis subglótica, la estomatitis aftosa, infecciones de las vías urinarias o la hernia inguinal y una enfermedad temida por los padres, la meningitis.

Los niños pueden sufrir además pequeñas alteraciones en los genitales como son la fimosis o bien la falta de descenso testicular Todas ellas se pueden diagnosticar y tratar. Distinguimos entre infecciones víricas y bacterianas y enfermedades agudas o crónicas.

Mientras las enfermedades agudas aparecen de repente y desaparecen después de unos días, la sintomática en el caso de enfermedades crónicas puede durar más tiempo e influir en la forma de vida, por ejemplo por la necesidad de tomar medicamentos durante mucho tiempo, una dieta (por ejemplo en el caso de una celiaquía) o limitaciones físicas (por ejemplo en caso de asma). Con esta lista de enfermedades no queremos preocuparte. Simplemente nos parece una gran ventaja, informarse bien ya desde el principio de los diferentes síntomas, para poder interpretar las diferentes situaciones diarias con tu hijo