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Las pesadillas y los terrores nocturnos en niños

Las pesadillas y los terrores nocturnos son dos cosas distintas. Al contrario que las pesadillas, los terrores nocturnos no producen miedo en los niños. Al parecer, reflejan etapas inmaduras del sueño, en las que el niño tiene dificultad para hacer la transición del sueño profundo al sueño más superficial.

 

Terrores nocturnos en niños

Aunque los niños con terrores nocturnos no los recuerden, estos episodios nocturnos pueden resultar preocupantes para los padres. Muchos de estos niños se despiertan llorando y gritando; se agitan o corren por toda la casa con los ojos abiertos, pero sin ver ni escuchar lo que se les dice.

 

¿Qué hacer ante los terrores nocturnos de los niños?

Para evitar los terrores nocturnos en los niños, la actitud debe ser la de esperar a que cese y recordar que el pequeño, aunque lo parezca, no está sufriendo. Puedes abrazar al niño; incluso pasarle una toalla refrescante por la cara. Eso ayudará a tu hijo a tranquilizarse, mientras le ayudas a “volver a la realidad”.

A pesar de que los terrores nocturnos de los niños no son en general significativos, existe sin embargo la posibilidad de que sean síntomas de alteraciones neurológicas. Si estás preocupada por este tema, consulta con tu médico. Si los terrores se producen con mucha frecuencia, él te indicará si hay alguna medicación que puede ayudarte.

 

 

Las pesadillas en los niños

Las pesadillas, por el contrario, pueden ser aterradoras para el niño y también para los padres, y son resultado de sentimientos de inseguridad, ansiedades, miedos o preocupaciones. Son reacciones de miedo comunes y normales a los sueños desagradables que se inician normalmente a los tres años de edad, teniendo su punto máximo a las edades de cuatro y seis años.

 

¿Por qué los niños tienen pesadillas?

Una enfermedad o el dolor puede ser la causa. También la sobreexcitación, la ansiedad o el miedo por algo que hayan visto en la televisión puede provocar pesadillas. Aunque el niño puede no ser capaz de indicar exactamente qué le está afectando, pueden sacarse algunas claves a partir de su comportamiento conversando con él. Sea cual sea la causa, los niños inseguros, preocupados o con ansiedad tienen más probabilidades de tener pesadillas.

 

Qué hacer si tu hijo tiene pesadillas

Si tu hijo tiene pesadillas, puedes despertarle, tranquilizarle y darle seguridad diciéndole que todo va bien. Puedes acariciarle y mecerle sin dar demasiada importancia a la pesadilla, puesto que de otro modo podría aprender a utilizarla como mecanismo para atraer la atención. No es importante, en este momento, comentar el contenido del sueño.

 

 

Tanto en el caso de los niños que sufren terrores nocturnos, como en el de los que sufren pesadillas nocturnas, es recomendable tener un periodo de calma y relajación antes de acostarse y seguir en la medida de lo posible siempre una misma rutina. Intenta potenciar la comunicación para que a lo largo del día haya momentos en los que tu hijo pueda hablar contigo y contarte si hay algo les preocupa. Háblale durante el día de sus pesadillas, e intenta aliviar sus miedos e inquietudes.