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Establecer tablas de rutinas para ninos

Los hábitos y rutinas en la infancia

 

La introducción del niño en el conocimiento de su entorno, en los límites y la seguridad, viene a través del establecimiento de hábitos y rutinas. Con ellos ofrecemos a nuestros peques la posibilidad de desarrollarse en un ambiente estable para formar una personalidad segura y consciente.

Aunque ahora escuchemos hablar mucho de las tablas de rutinas, éstas no son una herramienta nueva ni que haya surgido con la corriente de la educación respetuosa. Las tablas de rutinas se han utilizado desde hace décadas en educación como técnicas de modificación de conducta. Es decir, desde una visión más conductista, con la intención de conseguir que los niños hicieran lo que nosotros queríamos a cambio de un premio o para evitar un castigo. Se las conocía también como tabla de recompensas.

Nosotros entendemos las rutinas como todas aquellas actividades que desarrollamos con carácter ineludible y de forma regular, periódica y sistemática, aplicadas desde el respeto mutuo y sin utilizar ni premios, ni castigos, ni amenazas, ni ninguna otra forma de condicionamiento.

Las rutinas aportan seguridad y estructura a nuestro día a día y, si las utilizamos correctamente, las rutinas son una herramienta muy potente para evitar las luchas de poder, a la vez que ayudan a que los niños se sientan más capaces usando su poder de forma constructiva.

Dice Dreikus, psiquiatra austríaco que desarrolló la psicología individual de Adler, “la rutina diaria es para los niños lo que las paredes son para una casa, le da fronteras y dimensión de la vida”. Así, con las rutinas fomentamos la autonomía, la responsabilidad y un equilibrio emocional en nuestros hijos. Por ello es tan importante establecer rutinas que estén adaptadas a la edad y desarrollo de nuestros hijos.

Gran parte de los conflictos que surgen en el día a día con nuestros hijos, se deben a cosas cotidianas como la alimentación, la higiene, el vestirse, el recoger, hacer los deberes, colaborar en casa… y todos esos conflictos podemos disminuirlos construyendo con nuestra propia tabla de rutinas en familia adaptada a nosotros y a nuestra situación.

Al realizar todas estas actividades en forma de rituales diarios, favorecemos que nuestros hijos se forjen su propio esquema interno al tiempo que fomentamos el desarrollo de diferentes hábitos.

Dicho de otro modo, el instaurar las rutinas en casa, permitirá a nuestro hijo adquirir actitudes y comportamientos que le permitan desarrollar las destrezas y aprendizajes necesarios para desenvolverse en diferentes situaciones de vida.

No hay que olvidar que los niños se sienten motivados y empoderados para cooperar cuando les incluimos de forma respetuosa en la resolución de conflictos, incluyendo la tabla de rutinas.

 

¿Qué beneficios aportan las rutinas a los niños?

Aquí tienes algunos de los múltiples beneficios en los niños del establecimiento de rutinas de forma adecuada:

  • Fomentan la autonomía. Con ellas invitamos al niño a ser autónomo e ir dando pequeños pasos hacia la independencia.
  • Fomentan la responsabilidad. Los niños aprenden a adquirir responsabilidades y descubrir las consecuencias de sus actos.
  • Fomentan la colaboración. No todas las rutinas tienen que ver con el niño a nivel individual. Hay otras, como hacer la cama, recoger o poner la mesa, que implican trabajar la cooperación y cohesión de grupo.
  • Favorecen el desarrollo de una sana autoestima. A través de ellas el niño descubre sus capacidades y habilidades, lo que le lleva a creer en sí mismo y, por tanto, desarrollar una sana autoestima.
  • Mejoran el ambiente familiar. Al implicarles en el establecimiento de sus propias rutinas, favorecemos su predisposición a colaborar, por lo que eliminamos las luchas de poder y muchos de los conflictos diarios.
  • Aportan seguridad y estructura. Los niños están descubriendo el mundo, todo es nuevo para ellos y esto les puede generar diferentes miedos e inseguridades. Con las rutinas saben lo que tienen que hacer y lo que vendrá después, lo que les aporta tranquilidad y calma.

 

¿Cómo instauramos una tabla de rutinas para que funcione?

Para que la tabla de rutinas funcione es muy importante involucrar a nuestro hijo en su creación, permitiéndole decidir todo lo que pueda (por ejemplo: no pueden elegir no lavarse los dientes, pero sí pueden decidir si lavárselos antes de ponerse el pijama o después).

Veamos cómo hacerlo:

1º Explicamos a los peques que juntos crearemos la tabla de rutinas para que nos ayude en nuestro día a día.

2º Plantearemos una situación que suele ser fuente de conflictos. Por ejemplo, la hora de acostarse. Y le pediremos a nuestro hijo que nos diga todo lo que tiene que hacer antes de acostarse desde que terminamos de cenar.

3º Lo anotamos todo y, teniendo en cuenta su opinión, lo ordenamos. Es posible que haya dicho demasiadas cosas y tengamos que acotar la lista. En ese caso se lo explicaremos.

4º Una vez que está todo decidido, las colocamos en orden y las ponemos en un lugar bien visible.

 

¿Y cómo tiene que ser una tabla de rutinas para niños para que sea eficaz?

  • Pues tiene que tener imágenes claras, sencillas e intuitivas que permitan a nuestros peques identificar lo que viene después sin necesidad de que les ayudemos.
  • Podéis descargaros las imágenes de internet, hacer fotos de vuestros peques haciendo la actividad en sí, o comprarlas ya hechas.
  • Por último, ponedlas en lugar visible y de fácil acceso para que puedan manipularlas sin problemas.

A partir de ahí, deja que las rutinas manden y cuando tu peque no quiera hacer algo pregúntale ¿qué dice la tabla de rutinas que toca ahora?

 

 

Artículo escrito por:

Raquel Ripoll – Educadora social especializada en menores y familia y una apasionada del ser humano. Desde mi espacio www.raquelripoll.com acompaño a las familias a lograr el bienestar familiar desde una mirada consciente y respetuosa, basándome en la Disciplina Positiva, la Terapia Sistémica, la Inteligencia Emocional y el autoconocimiento.