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Mi hijo empezó a ir a la guardería… ¡y lo echo mucho de menos!

Mi hijo empezó a ir a la guardería… ¡y lo echo mucho de menos!

¿Qué hago con tanto tiempo libre?

Es cierto que a veces el enviar al niño a la guardería responde a nuestra necesidad de trabajar fuera de casa largas horas. En ese caso, posiblemente pronto ocupemos nuestro tiempo con muchas tareas y no sintamos tanto el vacío que ha dejado la ausencia del peque en casa. Pero aquellos que trabajamos únicamente en el hogar, seguro nos preguntamos cómo emplear todos estos ratos que antes estaban abocados a cuidar del niño. Nos hemos adaptado a que nuestra rutina diaria se acomode al hecho de ser madres o padres de tiempo completo, y de repente ¡pareciera que las horas sobran!

La adaptación, también para nosotros

Muchas guarderías y jardines de niños permiten que el tiempo que los pequeños pasan en el establecimiento se vaya incrementando progresivamente. Comprenden que los niños deben adaptarse a este cambio tan grande en sus vidas: un nuevo espacio, nuevos adultos referentes, compartir su juego con otros niños, etc. ¿Y qué hay de nosotras, las madres (o mejor dicho, los padres y las madres)? También necesitamos adaptarnos a esta nueva realidad. Es cierto que contamos con herramientas propias de nuestra edad, como la capacidad de racionalizar lo que está ocurriendo, el comprender que nuestro hijo crece, que sus necesidades cambian y que ya no podemos ser todo su mundo las 24 horas del día. ¡Pero que lo entendamos no significa que no nos cueste!

Volver a conquistar nuestra identidad

Durante el puerperio, muchas mujeres sienten que la maternidad las sobrepasa. Que la persona que solían ser desaparece, tapada o perdida detrás de un nuevo “yo” que, ante todo, es madre.

A medida que los hijos van creciendo, van conquistando sus propios espacios y se van tornando independientes, nos encontramos con un nuevo desafío que es redescubrirnos a nosotras mismas, volver a construir nuestra identidad más allá de la de ser madres, o padres. Puede que ya no recuerdes qué cosas te gustaba hacer antes de que naciera tu hijo, o que ya no sientas deseo de pasar horas haciéndolas. Pues bien, ahora que tu hijo está más tiempo fuera de casa, para ti es el momento de probar algo nuevo: retomar el estudio, hacer algún curso, cuidar tu cuerpo o frecuentar a tus amistades con más frecuencia.

Dicen que ser padre, ser madre, son los únicos trabajos que cuando los haces adecuadamente, te vuelves cada día menos necesario. Entonces, a fin de cuentas, si tu pequeño pasa horas jugando en la guarde y vuelve a casa feliz, con el tiempo aceptarás que es porque vienes haciendo las cosas bien, ¿cierto?

 

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