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Mi hijo es zurdo

Hace años se forzaba a estos niños zurdos a cambiar su tendencia a usar la mano izquierda, pero en muchos casos lo único que se conseguía era provocar trastornos como falta de concentración, dificultades en el habla, tartamudez, problemas de lectura y escritura, incluso enuresis, por no hablar del retraimiento y los complejos de inferioridad.

Hoy en día los profesores no dan importancia al hecho de que un niño escriba con la izquierda. No obstante, conviene advertirlo en el colegio, ya que es frecuente que los zurdos tengan algunas dificultades en los primeros aprendizajes escolares, sobre todo en lectura y escritura.

Entre un cinco y un diez por ciento de las personas (el doble en varones que en mujeres) nacen zurdos, aunque no es hasta los 5 ó 6 años cuando la lateralidad queda totalmente definida.

¿Cuándo se sabe qué mano domina?

En los dos primeros años los niños no muestran preferencia por ninguna mano, aunque después de cumplir el primer año se aprecia a veces que una es más habilidosa que la otra.
A los tres años aún siguen sin mostrar una clara preferencia por el lado derecho o izquierdo del cuerpo.

Entre los tres y los seis años todavía existen alternancias en el predominio de uno u otro lado.
Hacia los cinco, cuando empieza la Educación Primaria ya suelen mostrarse predominantemente zurdos o diestros.

Entre los siete y los diez años se produce la independencia absoluta de la mano derecha respecto de la izquierda (la auténtica lateralización). La organización de los movimientos, el ajuste motor, exige que un lado tome la dirección y el dominio sobre el otro.

Sea zurdo o diestro es importante que ayudes al niño a definir su lateralización. En aquellos casos donde se observa que el niño utiliza una mano y otra sin problemas, es aconsejable lateralizar hacia la derecha, ya que nuestra cultura está organizada según los parámetros de los diestros.

Aunque la sociedad está pensada para los diestros, si tu hijo es zurdo hay muchas cosas que puedes hacer para facilitarle la vida. Mientras sus compañeros se limitan a tratar de hacer bien las letras, ellos tienen que empezar por vencer otras dificultades. Al escribir con la izquierda, pero hacia dentro y no hacia afuera, parece que lo hacen contra corriente. A menudo se les agarrota la mano, cogen una mala postura y su letra es torpe e insegura.

¿Qué puedes hacer?

Es importante educarlos en su lateralidad, ya que forzarla conlleva muchos problemas entre los que se destacan trastornos o alteraciones en la escritura, similares a la dislexia, dificultades en la lectura, torpeza manual e inseguridad en los movimientos.

Conviene enseñarles a sentarse correctamente para trabajar y darles instrumentos adaptados a su mano izquierda (tijeras especiales, por ejemplo).

Si su compañero es diestro, es mejor que ellos se sienten en el lado izquierdo de la mesa, para que su mano tenga libertad de movimientos.

Procura que la luz venga siempre por el lado derecho, para evitar que ellos mismos se hagan sombra en el papel con su propia mano.

Ten en cuenta que manejan mejor los lápices o bolis triangulares que los cilíndricos o de seis lados (también hay adaptadores). Para no tapar o emborronar ellos mismos lo que escriben, suelen hacerlo con la mano ‘en gancho’. Deben coger el lápiz un poco más lejos de la punta e inclinando un poco el papel a la derecha.
Es importante no acusar al niño de lento o perezoso ni afearle los trabajos escolares mal escritos.
Elogia sus progresos, por pequeños que sean.