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Mi niño ya no quiere dormir la siesta, ¿ y ahora?

Los bebés no tienen capacidad para permanecer despiertos más de unas pocas horas, por lo que la siesta es más que obligatoria: es un requerimiento del organismo. Sin embargo, a medida que crecen, los niños necesitan dormir cada vez menos tiempo. Si bien muchos niños necesitan seguir echando un sueñecillo hasta que tienen edad escolar, algunos otros de 3 o 4 años no quieren dormir y la tarde se convierte en una verdadera lucha. ¿Qué deberías hacer?

¿De verdad necesita dormir por la tarde?

Un niño muy despierto, que llega cansado pero feliz a las noches, que se va a la cama tranquilo y descansa lo suficiente, para despertar por la mañana lleno de energía, lo más probable es que ya no necesite dormir tanto.

En cambio, tal vez tu niño no quiere dormir porque ha descubierto que le divierte más pasar sus tardes jugando o viendo dibujos animados. Sin embargo, si notas que llega irritado a la noche, que apenas consigue terminarse su cena sin caer rendido, y que por las mañanas te cuesta levantarlo de la cama, eso significa que no está durmiendo lo suficiente y que, por más que se resista, todavía necesita su siesta durante el día.

Favorece las condiciones

Ante todo, evita que tu hijo encienda cualquier tipo de pantalla después de comer. Si quieres que vuelva a dormir por las tardes, ayúdalo con el ritual adecuado de relajación: bajar las luces, ponerle su pijama, leerle un cuento, tal vez escuchar música suave. Prométele que al despertar podrá jugar contigo, ver su programa preferido o ir juntos a dar un paseo. Y si hace falta, quédate a su lado un rato haciéndole un suave masaje en la espalda para ayudarlo a conciliar el sueño.

Escoge bien el horario y la duración

Con niños de 3 o 4 años hay que tener cuidado en no excederse con la siesta, ya que tiende a interferir con el sueño nocturno. Por eso, lo ideal es que duerman apenas pasado el mediodía, y que la siesta no se prolongue por más de una hora u hora y media. De lo contrario, a la noche no habrá manera de que se vayan a la cama.

Y si es imposible que se duerma…

Si tu hijo ya no necesita dormir, o no logra conciliar el sueño por más cansado que lo veas, no lo obligues ni lo castigues. Negocia con él que la tarde es un momento para descansar –no solo para los niños, sino para todos- y que si no se quiere dormir puede escoger actividades tranquilas en su cuarto, como colorear, leer libros o hacer un puzle. Aunque no duerma, se beneficiará con un buen rato de descanso… y te dará un tiempo libre para todas esas actividades que antes solías hacer durante su siesta.