Miedos y fobias en niños: cuándo preocuparse

Comentar: (0)

Compartir:

Hemos visto que el miedo es una emoción normal en los bebés y los niños (vamos, en todas las personas, tengan la edad que tengan). Los temores de nuestros hijos suelen ir cambiando conforme van creciendo, y por lo general, las cosas que en determinada etapa les generaban mucho miedo, poco después dejan de causarlo. Ahora, ¿qué pasa cuando un miedo infantil se convierte en fobia? ¿Cuándo deberíamos recurrir a ayuda profesional?

Cómo reconocer una fobia

Lo más difícil para los padres suele ser diferenciar un miedo infantil normal de una fobia propiamente dicha. Además de que no desaparece con el tiempo sino que tiende a agravarse, la fobia suele generar síntomas físicos en el niño, tales como palpitaciones, sudoración excesiva, náuseas o vómitos, temblores, dificultad para conciliar el sueño, voz entrecortada. Las fobias provocan un malestar fuerte y real en el niño, y no deben ser desestimadas. Siempre debemos tener en cuenta que nuestro hijo no busca manipularnos por medio de sus síntomas, sino que está experimentando una fuerte ansiedad.

Algunas fobias frecuentes

Hay determinadas fobias que son muy comunes entre los niños. Por ejemplo, las fobias específicas, que son miedos a determinados objetos, animales o situaciones muy fáciles de reconocer, como podrían ser la fobia a los insectos, a los perros, a los payasos o a las serpientes. También suele aparecer la fobia a estar solo o a no recibir ayuda, por ejemplo cuando el niño pierde de vista a sus padres en un centro comercial. En niños en edad escolar aparece la fobia social, que es el temor incontrolable a situaciones donde se sienten expuestos: un examen, hablar frente a la clase o encontrarse con niños desconocidos (como ocurriría si asisten al cumpleaños de uno de sus primos).

La importancia de escuchar y acompañar

Cuando la fobia no desaparece por sí sola sino que aumenta en frecuencia e intensidad, cuando los miedos comienzan a afectar el descanso del niño (impidiéndole conciliar el sueño), o cuando nuestro hijo deja de hacer su vida normal por causa de una fobia –por ejemplo, se niega a ir al parque por temor a encontrar un insecto, o no quiere ir a más fiestas de cumpleaños por temor a que haya payasos- primero debemos hablar con él y procurar escuchar las razones detrás de su fobia. No debemos burlarnos ni desestimar su miedo, recordemos que aunque el peligro sea imaginario, el sufrimiento es verdadero. Sí podemos explicarle pacientemente que no hay de qué temer, sin por ello forzar al niño a enfrentarse o exponerse a la fuente de sus temores.

Posibles tratamientos

El tratamiento terapéutico de las fobias infantiles suele tener muy buenos resultados. Se basa ante todo en la exposición controlada al estímulo, buscando que poco a poco el niño se desensibilice y, con ayuda del profesional y el apoyo de su familia, vaya comprendiendo que no hay por qué temer. Algunos tratamientos incluyen el uso de fármacos, pero esto debe evaluarlo siempre un profesional.

Si te ha interesado este tema, participa con nosotros:

¿Te ha gustado este artículo?

Coméntalo

0

Valóralo

Votar estrellas: 
1

Average: 1 (1 vote)

Compártelo en redes sociales

Hola, tienes que registrarte o iniciar sesión para enviar tus comentarios. Gracias!

Artículos relacionados

Permitir cookies