Nunca obedece, ¿qué hacemos?

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niño desobediente

A los tres años, los niños ya son capaces de entender nuestras indicaciones y expresar lo que quieren de forma más o menos clara. Pero eso no quiere decir que su capacidad de regularse o sus deseos de explorar hayan disminuido. Ofrecemos algunos tips para niños que van “a su bola”.

Pasa de nosotros

¿Le dices a tu hijo cualquier cosa y se hace el sordo? O te dice que sí y en cuanto te das la vuelta vuelve a hacer lo mismo una y otra vez... Tratar con niños a esta edad en algunos momentos puede ser de lo más irritante porque sabemos perfectamente que están entendiendo lo que les decimos luego, ¿por qué nunca obedecen a la primera? Hay que tener en cuenta que todavía son muy pequeños y, aunque hayan dado un salto de gigante en su evolución, todavía les cuesta aceptar las normas.

 

¿Por qué desobedecen?

Para comprender el comportamiento de nuestros peques, mejor ponernos “en sus zapatos” por unos momentos. Estas son algunas de las causas por las que nuestros hijos a veces no nos hacen ni caso:

  • No tienen nuestra misma agenda: Los adultos vivimos con la cabeza llena de “tareas pendientes”. Sin embargo, ellos viven el ahora. Cuando les decimos veinte veces que se sienten a la mesa a cenar, ellos no tienen en la cabeza que después hay que bañarse, ponerse el pijama, lavarse los dientes, el cuento, lo tarde que se está haciendo... Ellos solo se dan cuenta de lo bien que se lo están pasando e intentan alargar el momento todo lo posible.

  • No nos dirigimos bien a ellos: Es súper desgastante utilizar la técnica del disco rayado y además no suele resultar ser muy efectiva. Los niños pequeños se concentran tanto cuando están haciendo algo que les interesa que les cuesta prestar atención a cualquier otra cosa. Por eso, si quieres que tu hijo te escuche, ponte a su altura, haz contacto visual, háblale despacio y claro (frases cortas y una sola indicación a la vez) y asegúrate de que te ha entendido preguntándole qué es lo que va a pasar.

  • Están explorando los límites: Ese proceso que comenzó alrededor de los dos años de ver “hasta dónde pueden llegar” todavía no ha terminado. Están explorando el mundo y las reacciones de los adultos son parte de ese mundo por descubrir. Por eso no es de extrañar que parezca que nos están poniendo a prueba.

 

Cómo hacer que obedezcan

Lo más importante es tener en cuenta que se trata de un proceso y que, lógicamente, aunque a nosotros nos gustaría que nos hicieran caso siempre a la primera, ese es un objetivo bastante poco realista. Sin embargo, algunas ideas pueden hacer que nuestra convivencia sea más armoniosa:

  • Crear rutinas: Las rutinas que se repiten de la misma forma cada día dan seguridad a los niños. No tienen que estar explorando “a ver qué pasa si...” porque ya saben que, por ejemplo, después del cuento nos dormimos, porque cada día es así y papá y mamá son firmes en eso. Respecto a las normas y límites, lo expertos recomiendan que sean pocas, pero adaptadas a cada edad y que seamos firmes en su cumplimiento.

  • Entender las consecuencias: A esta edad tienen que ir empezando a entender las consecuencias de sus actos. Es importante que se vayan dando cuenta ellos mismos en situaciones cotidianas (por ejemplo, cuando pego los niños no quieren jugar conmigo),pero también, como padres debemos dejarles claro qué es lo que va a pasar si tienen un mal comportamiento (tiene que ser proporcional a su “fechoría”) y, en el caso de que desobedezca, ser coherentes y mantenernos firmes dentro del cariño.

 

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