¿Playa o montaña? Planes perfectos para Semana Santa

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Las vacaciones se hacen esperar y se pasan volando, pero cuando llegan son motivo de fiesta: pasar algo más de tiempo con nuestra pareja y los niños es uno de los planes más apetecibles del año. Por eso queremos exprimir esos días al máximo y que todos, grandes y pequeños, disfruten. El primer paso es elegir el plan en función de nuestras necesidades y gustos. Las dos grandes opciones se reparten entre la playa y la montaña, dos posibilidades que ofrecen una buena lista de actividades.

Playa

Es la opción preferida para muchas familias que buscan el relax y que los más pequeños se diviertan con los juegos acuáticos si el tiempo acompaña. Una de las ventajas de acudir a la playa en esta época del año es que, por mucho que los más pequeños quieran, las jornadas playeras no se alargarán tanto porque hay menos horas de luz. Aún así, no hay que olvidarse de la protección solar y de estar pendientes si se van a meter en el agua.

Entre las posibilidades que ofrece la playa están los juegos de arena, con los que los pequeños desarrollan sus habilidades motrices además de la imaginación, el contacto con el agua del mar y el poder disfrutar con ellos un tiempo en un entorno al que no acuden todos los días, lo que incita su curiosidad.

Sin embargo, también hay que tener en cuenta algunas precauciones. Entre ellas, el que no es el lugar más indicado para bebés muy pequeñitos (si tienen menos de 6 meses, la protección solar no es aconsejable todavía, por lo que no debería darles nada el sol), que además de la piel hay que proteger los ojos del niño de los rayos ultravioleta y que conviene evitar la radiación solar en las horas centrales del día, entre las 12.00 y las 16.00 h., incluso en esta época del año.

Montaña

Las familias que se decantan por esta opción suelen ser más activas y buscar planes que incluyan deporte, aprendizaje y respeto por el medio ambiente, lo que convierte las vacaciones en la montaña en una opción tan apetecible como lo anterior. Al igual que en la playa, los bebés muy pequeñitos lo tendrán más difícil, ya que deberán ir en una mochila sobre el pecho de papá o mamá cuando empiecen las actividades, pero a partir del año y medio se lo pasarán en grande.

Entre los imprescindibles de la montaña están los paseos en plena naturaleza, a través de los que podemos contar a los niños cuáles son los nombres de los árboles y flores que nos cruzamos, y otras actividades como rutas en bicicleta, paseos en barca por un lago, recogida de frutos silvestres... Se trata de organizar planes divertidos en los que puedan disfrutar todos los miembros de la familia. ¡Felices vacaciones!

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