¿Por qué nos imitan?

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Si tu hijo te monta un estropicio intentando “hacer la comida” no seas dura con él. Son daños colaterales de su aprendizaje y el imitar es una parte importante del proceso.

¿Por qué es importante?

Los niños, desde que nacen, son esponjas. Su objetivo es absorber la máxima cantidad de información posible sobre cómo funciona el mundo y esto es una necesidad biológica: así tienen más posibilidades de sobrevivir. El desarrollo cognitivo es el proceso por el cual el bebé da significado a toda esa información que le llega a través de los sentidos y esto es gracias a la interacción con las personas de su entorno.

Por eso es tan valiosa la imitación, porque les brinda un montón de oportunidades para adquirir y practicar estos nuevos conocimientos. No es de extrañar que vengan dotados “de fábrica” de esa capacidad desde que nacen. ¿Has probado a sacarle la lengua a un recién nacido durante unos segundos? Seguramente te responderá con el mismo gesto.

 

El juego simbólico

Los niños imitan para aprender desde que son bebés, pero es a partir de los dos años cuando empiezan a desarrollar conductas de imitación que reproducen la vida cotidiana o las cosas que ven en la tele.

Primero simplemente imitarán lo que nos ven hacer a nosotros (labores domésticas, mirar el móvil...), después su mundo se irá ampliando y serán capaces de imitar a un médico, a un policía, un superhéroe... más tarde, pueden integrar a otros niños en el juego y asignarse roles diferentes, una experiencia fundamental para ir interiorizando conceptos como el de la empatía.

Puedes estimular a tu hijo para que practique el juego simbólico proporcionándole “kits” de las diferentes profesiones, disfraces... y jugando con el para que la situación sea lo más parecida posible a la realidad.

 

No sólo lo bueno

Ya hemos hablado de lo importante que es para los niños la imitación, pero hay un detalle importante: ellos se quedan con todo, lo bueno y lo malo, lo que queremos y lo que no. Por ejemplo, si queremos que en casa se lea y se coma saludable tenemos que empezar por nosotros mismos. Esto no quiere decir que vayamos a conseguir modelar a nuestro hijo a nuestro antojo, pero sí estaremos sentando las bases para que pueda ir por este camino en el futuro. Sin embargo, los niños también están pendientes de nuestros malos comportamientos.

Si decimos palabrotas o nos ven perder los nervios en medio del atasco ellos también pueden considerarlos ejemplos a imitar. Realmente esto puede ser lo más agotador de ser padre, saber que eres ejemplo y modelo para tu hijo 24 horas al día 7 días a la semana. Cuando el niño empieza a frecuentar otros ambientes diferentes al de su casa también adquiere otros modelos de aprendizaje. Aún así los padres seguiremos siendo por bastantes años el espejo donde se miran nuestros hijos.

 

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