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Qué es la Educación Emocional y cómo transmitirla a los niños

 

Artículos escrito por: Mariana Capurro, psicóloga que comparte sus conocimientos en permisoparaeducar

 

La educación emocional es un tema tan importante como desconocido. No son muchos los padres que saben qué es la educación emocional y cómo conseguir transmitírsela a los niños. En este artículo intentaremos contestar a la pregunta de qué es la educación emocional. También daremos pautas para que los padres puedan transmitirla a sus hijos a través de juegos.

 

Qué es la educación emocional

La educación emocional tiene como objetivo incidir sobre las herramientas que disponemos en cuanto al reconocimiento de nuestras emociones, las de los demás, y a la gestión de la expresión de estas. Es un proceso pedagógico que está presente a lo largo de toda nuestra vida. Disponer de una buena educación emocional desde muy pequeños es clave para tener adultos más seguros de sí mismos, con mayor empatía, mejores relaciones sociales y, en consecuencia, más felices.

Desde nuestro nacimiento todos estamos recibiendo este tipo de educación, ya que percibimos de los adultos la forma en la que se expresan esas emociones, y cómo reacciona nuestro entorno ante la expresión de estas. En los niños, la clave está en absorber del entorno los mejores ejemplos. Eso se consigue cuando se rodean de adultos conscientes de la importancia que ello requiere, tanto en el entorno familiar como en el escolar.

Las emociones reflejan nuestro mundo interior. Nos permiten conocernos mejor, satisfacer nuestras necesidades y son un maravilloso sistema de comunicación universal, ya que transmiten cómo nos sentimos, y nos ayudan a entender cómo se sienten los demás, (y aunque no hablemos el mismo idioma, somos capaces de captarlo igualmente).

Entender nuestras propias emociones es clave para aprender a gestionarlas de la mejor manera y eso solo se consigue con una buena educación. Es imprescindible brindarle a la infancia herramientas para adquirir estos aprendizajes, porque en esta etapa tan corta de la vida se forjan la mayor parte de las características de la personalidad del adulto que nos encontraremos mañana. Cuando un niño no recibe la educación emocional correcta, o suficiente, se siente limitado a la hora de expresar lo que siente, le cuesta resolver problemas de forma acertada, carece de buenas habilidades sociales, presenta una baja autoestima, y todo eso repercute también a nivel académico, y por supuesto, en su bienestar a nivel general.

 

Educación Emocional desde casa en 6 pasos

Estimular el lenguaje emocional es algo que podemos hacer día a día, como parte de esta educación. Ponerle nombre a las emociones que está sintiendo nuestro hijo, darles valor, que entiendan que realmente les comprendemos, demostrarles empatía, ayudarles a expresarlas. Pero también es muy importante la forma en la que nosotros, como adultos, las manifestamos.

Enseña con tu ejemplo

La educación debe comenzar en el ámbito familiar. Ello nos garantiza una aprendizaje más natural y mejor asimilado. Una de las claves está en que los adultos que le rodean al niño sean capaces de tener una buena gestión emocional. Ellos aprenderán viéndonos a nosotros expresar nuestras emociones y les ayudará a darle nombre a cada una de ellas. Además, según cómo sean expresadas, también les dará información sobre cómo manifestarlas ellos mismos y sobre cómo interactuar según esa expresión.

Pongamos un ejemplo fácil: si hoy tuve un mal día en el trabajo, lo cual me hace estar molesto y de mal humor en casa, y resulta que cuando me preguntan qué me pasa mi respuesta es “nada”, no estaremos dando el mejor ejemplo referente a la expresión de mi sentir. No concuerda mi malestar con la respuesta “nada”. Es importante describir lo que siento, y ponerle nombre a esa emoción, para que los niños también aprendan de ello.

Nombra

Cuando notemos que nuestro hijo está triste o enfadado, es bueno darle nombre a esa emoción, dotarle de vocabulario emocional. Es muy beneficioso porque podrá asociar su sentir con esa palabra y formulará su propio concepto.

Valida

Una de las claves también es no negar sus emociones y validarlas. Lo que para nosotros a veces no es muy importante para nuestros hijos sí lo es, y ellos deben sentirse comprendidos y respetados. Deben estar seguros de que, si verdaderamente sienten algo, nosotros les vamos a creer y vamos a estar allí para ayudarles.

Investiga

Una buena forma de aprender sobre las emociones es reflexionar sobre la causa de la emoción que estamos experimentando, descifrar qué la ha desencadenado, cómo nos hemos sentido y qué hemos hecho para expresarla

Sin reprimir

Es importante que las emociones se puedan expresar, ya sean las que se asocian a la felicidad como las contrarias. Todas son necesarias, cumplen alguna función. La clave está en descubrir cuál es su función y utilizarlo en nuestro beneficio.

Empatiza y ayúdale a hacerlo

Es necesario que puedas empatizar con lo que siente. Que intentes pensar, sobre todo cuando la emoción no es de alegría, qué es lo que hay detrás de esa rabieta o de esa mala contestación. Es un buen ejemplo imaginarnos un iceberg; la rabieta es solo la punta que puedes ver sobresaliendo del agua, debajo hay muchísimo más. Es nuestro trabajo descubrir qué es, porque ellos neurológicamente no están preparados para poder explicárnoslo. De esta misma manera, ayudarle a empatizar con las situaciones de los demás también le ayudará a adquirir mejores habilidades sociales.

 

5 juegos fáciles de educación emocional para el fin de semana

Si hablamos de primera infancia, además de nuestro ejemplo, la mejor forma de enseñar acerca de emociones es el juego.

Fomentar actividades en torno a habilidades para reconocer las emociones, les ayuda a aprender de una forma divertida y distendida a absorber mejor los conocimientos y a implementarlos luego, de forma más natural y efectiva, además de que propiciaremos un maravilloso momento de conexión. Ser conscientes del tipo de emoción que están experimentando el niño es clave para poder comenzar a gestionarlas de una forma acertada. Y reconocer esas emociones en otra persona también les ayudará a desarrollar una mayor empatía y actuar en consecuencia.

Hagamos un cuento

Es buena idea aprovechar alguna situación real en la que el niño haya experimentado alguna emoción o que simplemente haya presenciado. En base a ello podemos inventar una historia en torno a esa emoción, lo que la ha provocado, lo que siente al tenerla y como se ha expresado.

Diccionario de emociones

Se trata de confeccionar un diccionario con todas las emociones que se nos ocurran. Resulta muy divertido para ellos añadirles una imagen de caras expresando esa emoción, ya sea de ellos o de recortes de revistas.

El teatro del…

En este juego se trata de escoger una emoción al azar, o según consideren más conveniente los adultos. A raíz de esa emoción habría que representar una obra de teatro, ya sea con muñecos o con la familia como protagonista. Se provocaría una situación en la cual tenga que aparecer esa emoción que hemos elegido de forma inicial. Se representaría la forma de expresarla y se le intentaría dar una solución a la situación para que, de esa forma, el niño también aprenda a focalizar su atención en las soluciones.

Mímica

Para esta actividad se debe confeccionar en familia algunas fichas y escribir en cada una de ellas una situación que provoque alguna emoción (si el niño es muy pequeño, directamente escribiremos la emoción). De esta forma, cuando el niño lea la situación deberá pensar qué emoción puede desencadenar. Además, tendrá que representarla para que los demás la adivinen.

Esta canción me hace sentir muy

Esta actividad resulta de lo más enriquecedora y divertida para los niños. Consiste en poner una canción y ayudarle a hacer el ejercicio de que nos explique qué es lo que le hace sentir. Podemos guiarle para que intente localizar en su cuerpo esa sensación, que le dé un color, una forma, una textura e incluso ofrecerle pinturas y que la represente con diferentes colores y formas en una hoja.

 

Educación, Inteligencia y Gestión Emocional: garantía de éxito para el futuro de los niños

Antiguamente, se asociaba al éxito de los niños con un buen desarrollo en las competencias académicas. Sin embargo, hoy en día está más que demostrado que poseer Inteligencia Emocional es un factor clave para el éxito en el resto de los ámbitos, incluido el académico.

Si desde pequeños los niños reciben una buena educación emocional, les dotará de esa inteligencia emocional de la que tanto hablamos. De igual manera, les brindará una mejor gestión emocional. Esto los llevará a tener mejores relaciones sociales, un mejor autocontrol, una buena autoestima y, todo ello en conjunto, repercutirá directamente en el bienestar del niño a nivel general.

Si tomamos consciencia de la importancia que representa ayudar a los niños a gestionar mejor sus emociones, les estamos ayudando también a conocerse mejor, a entenderse, a escuchar lo que sienten, a poder regularse, y sobre todo a desarrollar las habilidades necesarias para tomar mejores decisiones cuando tengan que enfrentarse a determinadas situaciones. Eso es una práctica maravillosa que les ofrecerá llegar a la etapa adulta con muchísimas habilidades sociales y emocionales que, a su vez, les permitirán sentirse mucho más felices.

 

Mariana Capurro

 

Psicóloga, Asesora de familia en Disciplina positiva, Crianza Consciente y Educación emocional.

 

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