¡S.O.S! Mi hijo se ha quemado con el sol — Lets Family

¡S.O.S! Mi hijo se ha quemado con el sol

No querías que sucediera, pero ha pasado: el niño ha estado demasiado tiempo expuesto al sol y tiene una quemadura en la piel o una zona del cuello o la espalda totalmente enrojecida. Te explicamos cómo actuar.

Precauciones contra el sol para los niños en verano

Todos conocemos las recomendaciones básicas para proteger a los niños de los rayos solares, especialmente en verano: evitar exponer al bebé al sol hasta los seis meses; a partir de esa edad y hasta los 3 años llevarle siempre cubierto con una gorra y ropa holgada y transpirable; evitar las horas de mayor radiación solar (entre las 11.00 y las 16:00) e ir aumentando la exposición al sol progresivamente (con 20 minutos los primeros días, es suficiente); aplicar el protector solar al niño 30 minutos antes de salir de casa y repetir la operación cada dos horas, y ponerle gafas de sol cuando la radiación es más intensa, como las playas de arena blanca.

En cuanto al protector solar idóneo, debe ser específico para niños, con filtros físicos minerales y protección de amplio espectro (contra los rayos UVB, UVA e infrarrojos) y un factor alto  (FPS 30 o 50), además de resistente al agua, los roces, el cloro y la transpiración.
Pero, a pesar de todos nuestros cuidados, la delicada piel del niño puede sufrir una quemadura.

¿Cuáles son los síntomas de una quemadura solar?

Varían en función de la gravedad de la lesión: en los casos leves, se ve como un enrojecimiento de la piel, que además está más caliente de lo habitual. Es posible que el niño sienta picor o dolor cuando tocamos la zona.
Las quemaduras solares más graves pueden causar hinchazón, erupción cutánea o ampollas en la piel del niño, e incluso dolor de cabeza, náuseas, fiebre o vómitos. Si observamos estos síntomas, debemos llevarle al pediatra.

Cómo actuar en caso de quemadura

Si vemos que la piel del niño está roja, le llevaremos inmediatamente a un sitio fresco y alejado de los rayos del sol y le bañaremos en agua fresca (si le duchamos, cuidado con la presión del agua). Es mejor no utilizar jabón para evitar irritarle más la piel. Necesitará beber líquido abundante -nada mejor que el agua- durante los siguientes días, ya que el riesgo de deshidratación es mayor. Y debemos acordarnos de secarle con la toalla con pequeños toques en lugar de frotarle con ella.
Cuando comienza a desaparecer el calor de zona afectada, podemos aplicarle un aftersun específico para niños, que están testados dermatológicamente y contienen ingredientes calmantes.
Los anestésicos locales están contraindicados. No debemos dar al niño ningún medicamento que no haya sido recetado por el pediatra. Si el niño tiene fiebre o está muy molesto, puede que le prescriba una pomada con hidrocortisona o ibuprofeno.

Remedios caseros contra las quemaduras solares

Seguro que probaste alguno de estos remedios en tu infancia. En aquella época los padres no estaban tan concienciados sobre la necesidad de proteger a los niños del sol y las quemaduras y los hombros rojos estaban a la orden del día en playas y piscinas cada verano.

  • Vinagre: Contiene ácido acético, que alivia el picor y la inflamación. Se puede aplicar diluido en agua, empapando compresas de gasa.
  • Yogur: El yogur natural sin azúcar posee propiedades calmantes. Podemos cubrir la zona afectada durante 15 o 20 minutos y retirarlo después con agua tibia o fría, nunca caliente. Las compresas empapadas en leche tienen un efecto similar.
  • Aloe vera: Esta planta que crece cerca de muchas playas tiene un potente efecto calmante e hidratante sobre la piel que se usa en muchos productos cosméticos. Podemos aplicar la pulpa de sus hojas sobre la zona quemada.
  • Pepino: se colocan las rodajas directamente sobre la piel o podemos pelarlo y batirlo para conseguir una pasta suave. Refresca inmediatamente y tiene efectos regeneradores.