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Señales de deshidratación de tu hijo

Señales de deshidratación de tu hijo

 

 Si bien todos estamos expuestos a padecerla, en los bebés y los niños pequeños se produce más deprisa y hay que actuar de inmediato. Aquí te damos algunas pautas a las que poner atención y cómo debes actuar si notas que tu niño está deshidratado.

¿Por qué causas puede deshidratarse un niño?

Puede que nos preocupe que el niño juegue al aire libre un día de verano, pero en general, la transpiración por sí misma no genera una deshidratación, así como tampoco el no beber demasiado líquido. Los mayores factores de riesgo son los virus y las infecciones gastrointestinales. Esto ocurre, en primer lugar, porque el niño pierde líquidos a través de los vómitos y/o la diarrea. Pero además, porque al sentirse mal del estómago, puede beber y comer menos y entonces no alcanza a reponer los fluidos corporales.

Si bien es cierto que con la llegada del calor aumenta el riesgo de sufrir deshidratación, esto no ocurre solamente por las altas temperaturas sino porque son más comunes esta clase de virus y enfermedades gastrointestinales.

Otra posible causa de deshidratación –si bien mucho menos común- es que el niño padezca de diabetes infanto-juvenil y esté orinando mucho más de la cuenta.

¿Cómo detectar la deshidratación?

Si tu niño ha estado mal del estómago, presta atención a los siguientes síntomas:

  • Ojos hundidos.
  • Estado letárgico, está somnoliento, o lo ves menos alerta o atento que de costumbre.
  • No ha ido a hacer pipí en seis horas, o el pañal permanece seco.
  • Llora sin lágrimas.
  • Sequedad en la boca y en la lengua.
  • Se lo ve más irritado que de costumbre.
  • El niño se queja de dolor de cabeza.
  • Pulsaciones aceleradas.

¿Es necesario acudir a emergencias?

Esto depende de qué tan avanzada esté la deshidratación. Si adviertes los primeros síntomas, puedes tratarla en casa suministrándole fluidos en pequeñas cantidades con mucha frecuencia. Si el niño está con vómitos no pretendas que beba un vaso de agua pues no lo tolerará: dale una cucharadita de agua bien fría cada algunos minutos, o un cubito de hielo para que succione.

Los niños mayores de un año pueden beneficiarse de las bebidas isotónicas, que ayudan a restablecer niveles adecuados de sales minerales además de fluidos. En cambio, no le deberías ofrecer leche ni productos lácteos a un niño descompuesto. Los bebés lactantes sí deben seguir tomando el pecho, incluso ofrecerlo con más frecuencia, pero en poca cantidad cada vez.

Si observas sangre en los excrementos del niño, si la orina se ha cortado por completo, si la deshidratación empeora, si hay síntomas como fiebre mayor de 39,4º o vómitos y/o diarrea que no remiten en 24 horas, entonces sí, es posible que haya que atender la deshidratación en el hospital suministrando fluidos por vía intravenosa. No pierdas más tiempo y acude a emergencias.

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