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Conciliación familiar: prevenir los imprevistos

Se acerca el día de reincorporarte al trabajo después de la baja maternal. Con independencia de cómo te organices con tu bebé, necesitas tener siempre un plan B (y puede que uno C) para los  imprevistos.  Y surgirán, es una de las mayores causas de tensión relacionadas con la conciliación familiar.

Mucho antes de que termine el permiso por maternidad la mayoría de las familias tenemos claro cómo nos vamos a organizar con el bebé cuando la madre tenga que reincorporarse al trabajo. Tanto si dejamos al niño con la abuela como si optamos por una cuidadora, una madre de día o una escuela infantil, el bienestar del peque está asegurado.

Pero los imprevistos pueden poner nuestras rutinas patas arriba y requieren soluciones de emergencia. Tener un par de recursos preparados nos ahorrará muchos nervios, porque lo normal es que todo vaya bien, pero pueden pasar muchas cosas: el niño se pone enfermo, se alarga una reunión, la cuidadora nos falla, la abuela se rompe una muñeca… No queremos ponernos agoreros, pero en estas situaciones es cuando nuestra estrategia de conciliación familiar se pone a prueba.

Recursos para conciliar: soluciones de emergencia

Reserva unos días de vacaciones o asuntos propios.

Es lo más obvio, pero cuando estamos de permiso de maternidad tendemos a apurar los días libres a los que tenemos derecho en el trabajo para pasar el máximo tiempo posible con nuestro bebé. No hace falta dejarnos todas las vacaciones, pero no estaría de más que tanto el padre como la madre nos reservemos dos o tres días por si las circunstancias nos obligan a hacernos cargo del pequeño durante nuestra jornada laboral más de lo que esperábamos.

La canguro de guardia.

Pide referencias a tus conocidos con niños pequeños sobre cuidadoras. Puede que la persona que cuida a los hijos de tu amiga por las tardes pueda cuidar a tu niña una mañana concreta en que lo necesites. Es buena idea conocer a alguna y tener su número de teléfono antes de reincorporarte al trabajo. Si surge una emergencia, será más fácil que recurras a ella que si no la has visto nunca. También hay empresas especializadas que pueden salvarte en caso de necesidad.

La amiga con horarios raros.

Todos tenemos una. Esa a la que adoramos, pero que tiene una vida incompatible con la nuestra. Trabaja por la tarde  o los fines de semana, o está en un año sabático, o en estos momentos está en el paro. No podemos tirar de ella constantemente, pero un apuro es un apuro. Pregúntale si podrías llamarla para algo así cuando no se te haya dado aún la situación de emergencia. Que no trabaje de ocho a tres no significa que no tenga una vida.

La gran familia.

Está claro que los abuelos ocupan el lugar número uno en la lista de personas a las que recurrimos si tenemos que dejar a nuestro hijo con alguien. Pero no todos están cerca, ni están siempre disponibles. Amplía tus horizontes familiares. ¿Tu tía? ¿La novia de tu hermano, que estudia Magisterio? ¿Tu cuñado?

La mamá del cole.

Siempre hay alguien que tiene algo más de flexibilidad horaria que tú. No se puede abusar y tendrás que compensarlo otro día, pero las redes solidarias de padres de la escuela infantil o del colegio son una tabla de salvación cuando tu familia no vive cerca, aunque sea para que se quede un ratito con tu peque hasta que llegues ese día que se te estropea el coche en el camino de regreso a casa.