Conciliación: ¡ay que me da la risa! — Lets Family

Conciliación: ¡ay que me da la risa!

¿Qué tendrá este tema que siempre está de actualidad? Pues tiene, que nos toca de lleno. Nos toca el bolsillo, el corazón y la cabeza. Y es el verdadero quid de la cuestión.

La solución no es fácil y el contexto no solo no ayuda, sino que nos pone piedrecitas en el camino. Con demasiada frecuencia empresas e instituciones miran para otro lado, se hacen los suecos (ya podían aprender de los nórdicos en otras cosas) como si el tema no fuera con ellos.

Mientras, muchos padres hacemos cabriolas y hasta el pino puente para poder llegar a todo.

Y yo cuando escucho comentarios referentes a lo que la mujer sacrifica y a que somos nosotras las que tenemos que dar el do de pecho, pienso que en parte es verdad, pero una alarma se enciende en mi interior que me invita a darle vueltas a este asunto.

La primera conclusión a la que llego es que solo es posible conciliar en la medida que nos enfrentemos a este asunto en clave familiar. Mi marido trabaja más tiempo que yo fuera de casa, pero suda la camiseta igual que yo con los temas domésticos y de los niños. También él tiene conciliación en ‘modo on’ y aprovecha el mediodía para comprar la calculadora que Ángel necesita o para escribirle una carta preciosa explicándole quiénes son los Reyes Magos.

Otra idea en la que pienso mucho es el tema del sacrificio. Claro que hay que sacrificar. ¿Alguien pensaba que criar a los hijos es posible sin sacrificio? Yo lo que vi en mis padres fue mucha renuncia (jamás les vi salir, ni permitirse ningún lujo), mucha colaboración y las ideas muy claras. Nunca aspiraron a llegar a todo. Es ‘un imposible’. Siempre echaron el resto en hacer su trabajo lo mejor posible y ayudar a sus hijos en las necesidades y las urgencias del día a día. El resto de proyectos, apetencias y aficiones quedaron aparcadas por unos años, solo unos pocos. Y da gusto verles ahora. Mi madre canta en un coro, está aprendiendo idiomas, viajan, son voluntarios …

Creo que el entorno no ayuda, pero también pienso que no somos muy hábiles a la hora de discriminar cada día hasta dónde debemos llegar. Hay muchas cosas que de entrada deberían quedarse fuera de nuestra pretensiones para poder centrarnos y esmerarnos en lo que es prioritario cada jornada. Con toda paz se dice que no y punto pelota.

Si pensar en clave familiar es sin duda uno de los retos; otro es rodearse de buena gente. Cuidadoras, otros padres amigos y por supuesto, la familia en el caso de que tengas la suerte de tener a los tuyos cerca, es la solución para los imprevistos y los momentos de apuro.

En la vida hay tiempo para todo. Cada cosa tiene su momento. Cuidado con los atracones de vida, porque pueden acabar con uno.