Algunos beneficios de dar a luz en el agua

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El parto acuático es el proceso de dar a luz en una bañera llena de agua tibia en lugar de sobre la tradicional camilla. Algunas mujeres escogen esta opción solo para el trabajo de parto y salen del agua para el expulsivo, mientras que otras deciden permanecer en el agua también para la salida del bebé. ¿Qué ventajas trae este tipo de parto?

Agua, el medio natural para el bebé

La teoría que apoya el parto en el agua es la de que este ambiente resulta más armonioso y gentil para con el bebé, puesto que este ha pasado los nueve meses del embarazo en un ambiente similar, el saco amniótico. Por ello, muchas matronas, maternidades y cada vez más obstetras permiten la opción de un parto en el agua, ya que al reducirse el estrés del nacimiento habría menos complicaciones fetales. De cualquier manera, el parto en el agua no debería intentarse sin supervisión médica, en caso de que pudiera surgir algún imprevisto a último momento.

Beneficios para la mujer

Son muchas las ventajas que el parto en el agua trae para la madre. En primer lugar, el agua tibia calma, reconforta y ayuda a relajarse. Incluso las mujeres que optan por un parto tradicional pueden beneficiarse de una ducha tibia o de un baño de inmersión cuando las contracciones apenas están comenzando. La inmersión en agua tibia ayuda a calmar la ansiedad así como a bajar la presión arterial, a la vez que mejora la circulación sanguínea permitiendo que los músculos del útero estén más oxigenados, la madre padezca menos dolor y el bebé reciba también un mayor suministro de oxigeno.

¿Es más rápido el parto en el agua?

La opción por un parto acuático no garantiza que los tiempos vayan a acortarse, puesto que la duración del trabajo de parto depende de numerosos factores, tales como el tamaño del bebé, su posición, etc. Pero hay algunos efectos que pueden acelerar el parto. Por ejemplo, el hecho de que la mamá pueda flotar le permite moverse libremente, posicionándose según sus instintos se lo indiquen para ayudar en el descenso del bebé. Por otro lado, cuando hay que pujar en la etapa final, el agua tiende a aumentar las energías de la mujer, lo que hace que los pujos sean más efectivos.

Relajación física, relajación mental

El efecto relajante del agua es tanto físico como psicológico: así como aumenta la elasticidad del perineo y reduce la necesidad de episiotomía y la incidencia de desgarros, el agua también aporta cierta privacidad a la mujer, que se siente menos expuesta, con menos inhibiciones y miedos. De esta manera, puede enfocar todas sus energías en el trabajo de parto.

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