El goteo: qué es y para qué sirve

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El goteo: qué es y para qué sirve

En algunos casos, aún cuando el embarazo ha llegado a término e incluso se han cumplido 41 semanas, el parto no se desencadena naturalmente. 

También puede ocurrir que antes de la fecha probable de parto haya alguna complicación que implique la necesidad de que el bebé nazca lo antes posible. Si no se producen contracciones, o bien si estas no son lo suficientemente intensas como para que haya dilatación, los médicos pueden decidir emplear diferentes métodos para la inducción del parto. El goteo es uno de ellos.

¿En qué consiste?

El goteo consiste en la aplicación intravenosa de oxitocina sintética, la misma hormona que naturalmente desencadena las contracciones de parto. Se puede emplear sola o bien en combinación con otros fármacos (por ejemplo, si has tenido rotura de aguas, también te suministrarán antibióticos, para prevenir posibles infecciones). El suero se administra de forma continua, incrementándose su cantidad hasta que el parto progresa de la manera deseada.

¿Por qué aplicar goteo?

Hay motivos que pueden ameritar una inducción del parto, tales como que el embarazo se pase de fecha, la embarazada padezca de preeclampsia, hipertensión u otra condición que exija que el nacimiento se produzca cuanto antes, una rotura prematura de aguas, etc. El goteo, así como otros métodos, pueden servir para ayudar a los bebés a nacer por parto vaginal, evitando en muchos casos recurrir a una cesárea. Otras veces el goteo no resulta efectivo, y pasar por el quirófano se torna inevitable.

Motivos para no aplicarlo indiscriminadamente

El suministro de oxitocina suele provocar contracciones, en algunos casos más fuertes e intensas que las naturales. Por eso, muchas mujeres que reciben goteo requieren también el suministro de epidural para poder soportar los dolores, que también suelen incrementarse. El problema es que, así como la oxitocina acelera el parto, la epidural lo ralentiza. Entonces, es necesario aplicar aún más oxitocina, y las contracciones demasiado fuertes pueden impedir que el bebé reciba suficiente oxígeno, de ahí el sufrimiento fetal.

Si bien se calcula que el goteo puede ser importante en uno de cada 10 partos, para acelerar sus tiempos y evitar recurrir a la cesárea, lo cierto es que su uso no es inocuo: requiere el monitoreo constante del bebé para controlar su ritmo cardiaco y detectar a tiempo cualquier indicio de sufrimiento fetal. Por eso, la OMS advierte en contra del uso indiscriminado de goteo en los partos normales. Si bien puede ser una ayuda valiosa en algunos casos, no debe ser aplicado de manera rutinaria.

 

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