¿Elegirías parir sin acompañante?

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parir sin acompañante

La inmensa mayoría de las mujeres deciden dar a luz junto con una persona que las acompañe y las sostenga

Nos referimos, por lo general, a la propia pareja, aunque también puede ser nuestra madre, una hermana, una amiga o incluso una doula. ¿Qué motivos podrían llevar a una embarazada a decidir entrar a la sala de partos sola, sin acompañante, más allá de la matrona y del personal de la maternidad?

La función de los acompañantes

Existen muchísimas evidencias de los beneficios que reporta a una mujer tener un acompañante en el momento del parto. Incluso la OMS reconoce sus ventajas y ha llevado a que se modifiquen los protocolos de algunas maternidades y hospitales que en un primer momento no querían permitirlos en la sala de partos. El acompañante, se trate o no del padre del niño por nacer, cumple un rol importante de sostén emocional, compañía y soporte para la mujer en los momentos de su parto donde el esfuerzo físico, la ansiedad y los miedos pueden resultar verdaderamente extenuantes.

Decisión de cada mujer

Por otro lado, debemos destacar que el parir con un acompañante de su elección es una decisión de cada mujer, no una obligación ni un deber. Los defensores del parto humanizado también sostienen que la mujer que prefiera parir sola está en su derecho de hacerlo. Nadie más que ella sabe cómo se sentirá mejor, y cómo relajarse y conectarse con el momento único que le toca transitar.

Motivos para elegir parir sola

Dejando de lado aquellos partos precipitados en los que el acompañante no llega a entrar a la sala, o las situaciones donde una mujer no tiene con quién compartir ese momento, hay razones por las que una puede optar por no tener un acompañante en la sala de partos:

  • Por un lado, estamos físicamente preparadas para dar a luz a nuestros bebés, hay muchas madres que han recogido ellas mismas al bebé y cortado el cordón en partos naturales. La matrona asiste, pero no interviene si no hace falta.
  • Por otro lado, a veces los acompañantes pueden ponerse más ansiosos que la parturienta, y ella descubrir que lo que más necesita es un poco de silencio para conectarse con su cuerpo y con el bebé que está naciendo. Llegado el caso, cualquier acompañante debería entender la situación y eventualmente, retirarse, si es lo que solicita la mujer que está dando a luz.
  • También puede ocurrir que una mujer se sienta incómoda por lo que implica el parto en cuanto a la desnudez, sentirse expuesta y vulnerable, la posibilidad de tener incontinencia o ir de cuerpo, etc. y que por ello disponga que solo el personal de salud esté con ella.

A modo de conclusión, es importante que cada mujer se sienta dueña de su parto, y que su pareja u otros acompañantes eventuales comprendan y sepan respetar su decisión, contemplando incluso la posibilidad de parir solas.

 

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