¿Hospital público o privado para dar a luz?

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Cuando la fecha del parto se aproxima, muchas mamás se plantean si acudir a un hospital privado o a un centro público. Sabiendo que en los dos tanto nosotras como nuestro bebé vamos a estar perfectamente atendidos, merece la pena valorar cuáles son las ventajas de cada una de las opciones.

Establecer prioridades

Si tu prioridad es disponer de una habitación privada para estar solo con tu familia cuando haya nacido el bebé, seguramente te interesará más un centro privado. Sin embargo, las Unidades de Cuidados Intensivos más preparadas suelen estar en los hospitales públicos. ¿Cuál elegir? Depende de tus preferencias y las de tu pareja. Haz una lista sobre lo que más te interesa con preguntas como:

  • ¿Podré elegir el ginecólogo que me atienda en el parto?

  • ¿Me darán la opción de recurrir a alternativas a la epidural para aliviar el dolor (bañera, movimiento, pelota de pilates...)

  • ¿Dónde tengo más posibilidades de tener un parto natural?

  • ¿Compartiré habitación?

  • ¿Existen la posibilidad de dilatar y parir en el mismo espacio?

  • ¿Qué recursos hay en el caso de que surjan complicaciones?

  • ¿Puedo tener al bebé conmigo todo el tiempo?

 

La respuesta a estas preguntas nos permitirá hacer una lista de prioridades que nos ayudará a decantarnos por el tipo de centro médico que más se ajusta a nuestras preferencias.

 

Dar a luz en la sanidad pública

Lo normal es que demos a luz en el hospital de referencia que nos corresponda, pero si nos ponemos de parto lejos de casa, cualquier centro público está obligado a atendernos sin coste. Entre las ventajas que encontramos en estos hospitales es que, en general, están mejor preparados para asumir una situación de riesgo y disponen de anestesista y ginecólogo las 24 horas del día (aunque lo normal es que el parto lo atienda la matrona y el tocólogo sólo intervenga si hay complicaciones). Otra de las ventajas es que los centros públicos tienen un porcentaje de cesáreas menor que los privados (22% frente all 33% en las maternidades privadas).

Además, te proporcionan casi todo lo que necesitarás para el ingreso y el nacimiento del bebé. Entre los inconvenientes, está el compartir habitación tanto durante la etapa de dilatación como cuando nazca el bebé y otras incomodidades como los horarios de visita más estrictos. Aunque se está produciendo un gran cambio para hacer los partos cada vez más respetados, en algunos hospitales públicos siguen teniendo protocolos anticuados y muy estrictos en la atención a partos (por ejemplo, rasurado, enema o episiotomía por sistema) o incluso, dentro del mismo hospital, dependiendo del equipo médico que nos toque podemos tener un tipo de parto completamente diferente.

 

Dar a luz en la sanidad privada

Obviamente, hay una diferencia sustancial: el precio, sobre todo si queremos dar a luz en una clínica o con un médico concreto puede salir bastante caro. La mayoría de las mamás eligen una de las clínicas que tienen concierto con el seguro médico que hayan contratado (ten en cuenta que hay un período de carencia o tiempo que tiene que pasar desde que contratas hasta que obtienes el derecho a cobertura de parto). Una de las ventajas fundamentales es que, pactándolo previamente, el ginecólogo que nos ha llevado el embarazo puede ser el mismo que nos atienda en el parto.

Además, existen comodidades como habitación individual con baño y no suelen poner muchas pegas a la hora de recibir visitas o la entrada de niños. Entre los inconvenientes se encuentra la posibilidad de que no esté tan preparado como un centro público para subsanar una situación de emergencia o el hecho de que tengamos que llevar una maleta con todo lo que necesitemos durante la estancia tanto para la madre como para el bebé.

 

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