Otras 5 cosas que tu acompañante no debe hacer durante el parto

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En un artículo anterior comentábamos algunas conductas en las que suelen incurrir los padres en el momento del trabajo de parto, y que no hacen sino empeorar toda la situación. Es cierto que los nervios les pueden jugar una mala pasada, y que no debe ser sencillo ser testigo de semejante acontecimiento y no poder intervenir demasiado. Pero ¿no pueden simplemente acompañarte? Si compartes estos consejos con tu pareja de antemano, tal vez puedas ahorrarte algún mal trago.

Comparar tu parto con otro

Tú estás sudando, muerta de sed y de calor, soportando el dolor de las contracciones mientras esperas que llegue el anestesista. Lo que menos necesitas es escuchar que tu pareja hable de cómo su madre, su hermana o peor aún, su ex, aguantó estoicamente parir sin epidural. Tampoco es bueno que compare tu parto con el de vuestro hijo mayor, ya que cada embarazo y cada nacimiento son diferentes.

Traer visitantes sin pedirte permiso

Tu pareja sale por un momento de la sala de la maternidad para hacer una llamada… y vuelve trayendo del brazo a tu suegra, con quien no te llevas muy bien que digamos. Seguramente no te agrade que ella te vea en bata de hospital, con todo al aire o en medio de una crisis de llanto durante la dilatación. Pero menos aún soportes el comentario que te hace tu marido de que ella “vino para ayudar”. ¡Que se la lleve ya mismo!

Angustiarse por el resultado del partido

¿Te toca ponerte de parto precisamente el día de la final de la Champion’s League? ¿Jugaban el Barcelona contra el Real Madrid y a ti se te ocurre romper aguas? ¡Mala suerte! Tu pareja debería guardarse sus comentarios (y las expresiones faciales acorde) para cuando, de aquí a unos años, relate la anécdota a vuestros amigos. Por ahora, más le vale no abrir el pico.

Quedarse dormido

Es cierto que el trabajo de parto puede prolongarse durante largas, larguísimas horas. Lo mejor es esperar todo lo posible para acudir a la maternidad, y dejar que la primera parte de la dilatación transcurra en casa. De todas maneras, no debería ser la excusa de tu pareja para “echarse un sueñecito” mientras tú te preguntas si ese taladro que sientes en las entrañas es lo normal. Insistimos: la función del acompañante es sostenerte y –valga la redundancia– acompañar.

Llegar tarde

Los imprevistos pueden ocurrirle a cualquiera: pinchar una rueda, sufrir una cancelación de último momento en el aeropuerto, quedarse sin batería en el móvil durante una reunión urgente de trabajo… sin embargo, sería importante que tu pareja haga todo lo posible para minimizar la posibilidad de que le ocurra algo que le impida estar contigo en el momento del parto. Y sería imperdonable que se lo pierda simplemente por pensar que aún tenía suficiente tiempo para llegar y retrasarse sin causa. 

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