Prepárate para llevar bien las molestias del posparto

Comentar: (0)

Compartir:

Después de dar a luz tu cuerpo tiene que volver a la normalidad y necesita un tiempo de ajustes. Ciertas molestias son inevitables, pero pueden aliviarse con medidas muy sencillas. Ten paciencia, tu organismo se va a regular antes de lo que crees.

Estas son las más habituales:

Oleadas de frío y calor. Se producen porque tus hormonas se están regulando y tu circulación sanguínea tiene que recuperar los niveles anteriores al embarazo. Puedes notar incluso sofocos y escalofríos. También es frecuente el exceso de sudoración, sobre todo en la primera semana, porque el cuerpo ha retenido más líquidos de lo habitual y ahora tiene que eliminarlos. No pasa nada, solo tienes que asegurarte de beber suficiente líquido. El cuerpo te lo pedirá, especialmente si das el pecho a tu bebé.

Loquios. Son secreciones que se producen por la cicatrización del útero compuestas por sangre, moco y restos de revestimiento uterino. De duración muy variable (pueden durar entre 8 días y un mes), van cambiando de intensidad y color con el paso de los días. Se aconseja utilizar compresas tocológicas de algodón (posiblemente en la maternidad te den algunas para los primeros días en casa) y, los primeros días, braguitas de malla desechables.

Hemorroides. Si las has sufrido durante el embarazo, seguramente se habrán agravado por el esfuerzo realizado durante el parto. Limpia la zona con cuidado y aplica compresas de hielo durante unos minutos al día si tienes muchas molestias. Los asientos tipo flotador están desaconsejados, porque empeoran las hemorroides.

Estreñimiento. La primera evacuación después de parto puede retrasarse unos días y ser dolorosa, especialmente si te han hecho una episiotomía y está cicatrizando, tienes hemorroides o te duelen los músculos perineales por el esfuerzo realizado. Consulta a tu matrona o a tu médico sobre lo que puedes hacer y procura beber mucho líquido, comer alimentos ricos en fibra –hortalizas, frutas como el kiwi, cereales integrales- y caminar o hacer algo de ejercicio en cuanto te sea posible.

Pechos doloridos. El inicio de la lactancia no siempre es fácil. Una mala posición puede hacer que retengas leche y se te inflame el pecho los primeros días o incluso que aparezcan grietas en los pezones. Consulta a tu matrona para mejorar la postura y no desistas, en unos días mejorará la situación. Y recuerda: lo más importante es que el bebé se meta todo el pezón en la boca al succionar.

Episiotomía. Si han tenido que practicarte una o has tenido un desgarro durante el parto, los puntos pueden ser dolorosos mientras cicatrizan, especialmente al caminar, al sentarte, o cuando estornudas o toses. Lava a diario la zona con agua y jabón neutro y sécate con una toalla limpia con pequeños toques, sin frotar.

Incontinencia urinaria o fecal. En las primeras horas del parto a veces es dificultoso orinar, debido a la anestesia, o a los trabajos del parto. Pero después, algunas mujeres sufren pérdidas de orina (o incluso de heces) involuntarias al toser, correr, saltar o reírse por la distensión de los músculos del suelo pélvico durante el parto.  Suele ser temporal, pero si te sucede conviene que se lo comentes a tu médico. Si has hecho los ejercicios de Kegel durante el embarazo es menos probable que te suceda. Si no,  puede que sea el momento de empezar a hacerlos. La incontinencia urinaria suele remitir pasadas un par de semanas, pero conviene tomar medidas para que no se cronifique.

Si te ha interesado este tema, participa con nosotros:

¿Te ha gustado este artículo?

Coméntalo

0

Valóralo

Votar estrellas: 

Average: 5 (3 votes)

Compártelo en redes sociales

Hola, tienes que registrarte o iniciar sesión para enviar tus comentarios. Gracias!

Artículos relacionados

Permitir cookies