Fertilidad masculina, ¿cómo se evalúa?

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Cuando estamos buscando un bebé pero el embarazo no acaba de llegar, los especialistas recomiendan una visita a la consulta para descartar problemas. Se calcula que en España alrededor de 800.000 parejas tienen dificultades para concebir. Y aunque se suele hablar de los problemas que pueden provocar infertilidad en la mujer, lo cierto es que las causas se distribuyen a partes iguales entre hombres y mujeres

En el caso de ellos, su fertilidad suele evaluarse con el espermiograma, un estudio que analiza la calidad y cantidad de espermatozoides. Llamado también seminograma, consiste en comprobar la cantidad, movilidad y calidad morfológica de los espermatozoides, así como el pH, color y viscosidad del líquido seminal. Para realizar el estudio primero hay que obtener una muestra de semen tras unos días de abstinencia sexual -entre tres y siete días-. Se recomienda también que la muestra se tome cuando no se haya tenido fiebre -más de 38,5 ºC-, o si se ha tenido, que hayan pasado más de tres meses desde la fiebre, ya que de lo contrario los resultados pueden verse alterados. Además, es conveniente que no transcurra más de una hora desde que se obtiene la muestra hasta que se analiza. Por eso la mayoría de los laboratorios cuentan con espacios donde poder obtener la muestra en la misma clínica.

¿Cómo saber si los esperamtozoides pueden lograr un embarazo?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece los valores de referencia y límites de normalidad de un espermiograma, considerando como normales los que tiene un hombre que puede lograr el embarazo de su pareja en menos de un año.

Así, se considera que si la concentración total de espermatozoides es mayor o igual a 15 millones por mililitro, más del 40% de ellos se mueve y el porcentaje de espermatozoides que avanzan o están en movimiento es superior al 32%, se considera una muestra normal que no debería tener dificultades para lograr concebir. Sin embargo, la variabilidad en la producción de espermatozoides es bastante frecuente, por lo que si alguno de los valores no está en el rango considerado normal se repetirá la prueba y solo en el caso de que el espermiograma aparezca alterado en dos o tres ocasiones se considerará que sí hay alguna dificultad, por lo que se hará un estudio más amplio para intentar diagnosticar su origen.

Las mayores dificultades aparecen cuando los tres valores están alterados, es decir, cuando son pocos los espermatozoides, no se mueven o tienen anomalías. Entonces las posibilidades de embarazo sí se reducen. En esos casos se recomienda recurrir a tratamientos de reproducción asistida si el especialista lo cree conveniente.

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