"Mi vida después de dos abortos" » LetsFamily
embarazo

«Mi vida después de dos abortos»

La primera vez que me quedé embarazada estaba cerca de los treinta. Me acababa de casar y todo parecía ir genial. Pero en la semana 11 tuve hemorragias y perdí al niño. Mi ginecóloga intentó consolarme diciendo que un aborto durante los primeros tres meses de embarazo era algo muy común y que la próxima vez seguro que tendría suerte. Lloré mucho porque ya me había hecho muchas ilusiones. Me sentí vacía física y mentalmente. Una vida sin hijos era algo inimaginable para mi. Pero necesité algún tiempo para intentar quedarme embarazada de nuevo. Después de dos años me sentía con suficientes fuerzas para intentarlo de nuevo y volví a quedarme embarazada. Las primeras semanas de embarazo fueron horribles porque siempre tenía miedo de perder otra vez a mi bebé. Pero cuando pasó el primer trimestre empecé a hacerme otra vez ilusiones. Pero poco tiempo después empecé a notar unos tirones en el abdomen. Me hicieron una ecografía y descubrieron que no se escuchaba el latido del corazón del bebé. Me derrumbé por completo y sólo quería salir de allí. Quería estar sola y llorar por mi bebé. ¿Por qué yo? Me preguntaba una y otra vez frente al espejo. ¡Todo esto no podía estar pasando! Creo que mi marido no puede saber cómo me siento porque el hombre no tiene ese vínculo con el bebé como la madre. Él no se dio cuenta como cambiaron mis hábitos alimenticios, los problemas que tuve de circulación por culpa de las hormonas que había ahora en mi cuerpo.

Mi marido intentó consolarme pero yo me sentía sola en este mundo. Necesitaba a alguien con quien hablar sobre lo que me había pasado. Alguna madre que había sufrido algo parecido. Desde hacía algún tiempo estaba en casa porque tenía fuertes depresiones. Y después descubrí por casualidad la `fundación para padres huérfanos`. Allí me ayudaron mucho a superar estos momentos tan difíciles. Hasta hoy los médicos no me pudieron dar una razón médica por la pérdida de mis dos hijos. Pero conocí a una mujer que había vivido lo mismo que yo y hablar con ella me ayudó mucho. La soledad se me hizo más llevadera y empecé a ser otra vez yo misma. Ahora ya me encuentro mejor de salud y he vuelto a trabajar y no me importa hablar sobre el tema. Mis amigos se tuvieron que acostumbrar a esta situación. Muchos de los que tenían hijos me evitaron después de enterarse de lo que me había pasado. No saben que adoro a los niños y me alegro por cada uno de mis amigos. Aún así no he perdido la esperanza de poder tener entre mis brazos a mi propio hijo.”

Si te ha interesado este tema, participa con nosotros: