Por qué consumir ácido fólico antes de quedarte embarazada

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Seguramente ya hayas escuchado la recomendación de consumir un suplemento de ácido fólico en cuanto se te cruce la idea de comenzar a buscar un bebé. Aquí te contamos más sobre esta vitamina y por qué es importante tener suficientes reservas de la misma en tu cuerpo antes de la concepción.

¿Para qué sirve el ácido fólico?

El ácido fólico es una variedad de la vitamina B que colabora haciendo crecer las células y produciendo ADN. En el desarrollo intrauterino del embrión juega un rol decisivo, ya que previene tanto los abortos espontáneos como el parto prematuro. Pero aún más se vincula su consumo preconcepcional con la prevención de determinadas malformaciones del bebé que podrían afectar profundamente su salud. Principalmente, se lo emplea para prevenir espina bífida, hidrocefalia y anencefalia, pero también se lo asocia con menos defectos del corazón y de los riñones.

Motivos para no esperar al embarazo

Las razones por las que se aconseja comenzar el consumo de ácido fólico antes de concebir al bebé tienen que ver con que los defectos del tubo neural ocurren en una etapa muy temprana del embarazo, incuso antes de que muchas mujeres se enteren de que se han quedado embarazadas. Los médicos recomiendan incorporar suplementos de ácido fólico todos los días por lo menos tres meses antes de buscar la concepción. En Estados Unidos incluso se indica que cualquier mujer en edad fértil consuma ácido fólico, pues de esta manera pueden prevenirse hasta 7 de cada 10 embarazos con defectos del tubo neural.

Una vez que se produce el embarazo, probablemente se te indique un aumento en la dosis diaria, pero si has tomado el suplemento desde hace unos meses, estarás más tranquila de haber hecho todo lo posible por proteger a tu bebé incluso desde antes de concebirlo.

¿Puedo incorporar ácido fólico mediante la alimentación?

Hay alimentos que tienen incorporado ácido fólico (las etiquetas indican que están “fortificados” o “enriquecidos”). Por ejemplo, el pan, los cereales, las harinas, las pastas o el arroz blanco. También hay frutas y verduras que son ricas en folato, que es la versión natural del ácido fólico. Nos referimos a las legumbres o las hojas verdes (acelga, espinaca, lechuga), el brócoli, los espárragos y los cítricos. Sin embargo, como es difícil que aproveches al máximo el ácido fólico de tus comidas, lo mejor es seguir con el suplemento vitamínico.

¿Quiénes necesitan mayor cantidad de ácido fólico?

Hay mujeres que necesitan una dosis más grande que la habitual, por ejemplo, aquellas que ya han tenido un bebé con defectos del tubo neural, quienes padecen de diabetes, obesidad, anemia o quienes toman medicamentos para prevenir las convulsiones. Si alguno de estos es tu caso, coméntaselo a tu médico.

 

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