Prácticas sexuales que retrasan el embarazo

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A no ser que tengáis mucha suerte y que el embarazo se dé en el primer intento, es inevitable que el hecho de buscar un bebé afecte la dinámica sexual de una pareja. Si bien la idea es evitar que el sexo se convierta en un mero trámite, cuando se quiere un embarazo también conviene prestar atención a ciertas prácticas que, a diferencia de lo que podríamos creer, interfieren con la concepción y pueden hacer que la búsqueda se prolongue.

Obsesionarse con ciertas posiciones

Si has llegado a pararte de cabeza, elevar las piernas o doblarte en posiciones extrañas durante o después del sexo, tenemos noticias para ti: estás perdiendo el tiempo. No hace falta ser contorsionista para lograr un embarazo. La mayor parte del esperma va hacia el óvulo en el momento en que el hombre eyacula, y el líquido que sale del cuerpo tiene poco o nada de esperma en él de cualquier modo. Así que si ardes en deseos de hacer la posición del misionero hazla, pero no te estreses por ello. Las posibilidades de lograr el embarazo dependen de muchas otras cosas antes que de la posición.

Tener sexo solo el día exacto en el que (crees que) estás ovulando

Aún si tienes un ciclo súper fértil y regular de 28 días, existe la posibilidad de que ovules uno o dos días antes del momento en que tú crees. E incluso si ovulas el día 14, el esperma puede vivir varios días (en algunos casos, hasta una semana) dentro de tu cuerpo. Por eso, comienza a mantener relaciones entre 4 y 6 días antes de tu fecha de ovulación.

Tener sexo a diario

El caso contrario también plantea un problema. Créase o no, demasiadas relaciones sexuales pueden bajar el conteo de esperma de tu pareja, que puede requerir de un par de días para volver a su número habitual. Lo mejor es espaciar un poco las relaciones sexuales, tenerlas día por medio en la semana previa a la ovulación.

Utilizar lubricante

Piénsatelo dos veces antes de utilizar lubricante –siempre que no te resulte estrictamente necesario, vamos. Los lubricantes comerciales tienden a afectar negativamente la movilidad del esperma, a diferencia del lubricante natural femenino que se produce durante el juego previo. A medida que te aproximas a la ovulación, el moco cervical se vuelve más fluido y abundante, lo que ayuda a transportar el esperma hasta el óvulo.

En caso de que sufras sequedad y necesites de un lubricante, opta por un producto natural como el aceite de oliva o el aceite para bebés. También se venden lubricantes especialmente pensados para ayudar en la concepción, pregunta a tu médico o a tu farmacéutico de confianza.

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