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Quiero ser madre pero mi pareja no está preparada

Es una situación muy común. A veces es él quien quiere ser padre o ampliar familia y ella la que no lo desea, otras veces es al revés. En cualquier caso, necesitamos analizar lo que se esconde detrás de cada postura, el momento vital en el que nos encontramos (lo que para un hombre puede ser posponer el tema, para ella puede significar la renuncia definitiva debido al reloj biológico) y, tarde o temprano, habrá que tomar una decisión. Sobre la maternidad y sobre nuestra vida de pareja. Nadie puede obligar a otra persona a tener un hijo, no sería justo ni para él ni para el bebé. Pero tampoco puede obligarte nadie a renunciar a la maternidad.

Preguntas y expectativas sobre los hijos

Cuando deseamos tener hijos, nadie nos suele preguntar “por qué”. En nuestra sociedad se sigue viendo como algo natural, cuando es una opción de vida más. Y en una situación así es importante reflexionar sobre nuestras motivaciones y expectativas respecto a la maternidad y tenerlas muy claras.

Sí se suele preguntar por los motivos a quien no quiere ser padre o madre. En esas conversaciones, antes de intentar convencer al otro de un cambio de postura conviene escucharle atentamente, sin ofuscarnos ni quitar importancia a sus opiniones y sentimientos. ¿Vive feliz y no desea las responsabilidades y el día a día de la crianza de un niño? ¿Quiere tener hijos pero “más adelante” porque aún no se siente preparado? ¿Nunca ha querido ser padre? ¿Le da miedo o es que no “le llama”? ¿Rechaza su infancia, o su pasado, o su familia, y no quiere repetir esquemas? ¿Tiene hijos de parejas anteriores o ha convivido con una pareja con niños y ha comprendido que no quiere eso en su vida? ¿Cree que no es el momento por vuestra relación de pareja? Escucha con la cabeza y con el corazón, e intenta veros “desde fuera”, con cierta distancia.

Explica también con claridad, serenidad y sin ponerte a la defensiva por qué deseas ser madre, y por qué quieres que sea ahora. ¿Cuáles son tus expectativas respecto a la maternidad? ¿Podrías esperar? ¿Podrías renunciar? ¿Qué consecuencias tendría para vuestra relación y vuestro amor adaptaros a la decisión del otro? A veces vemos muy claras las historias de los demás, pero la nuestra, por la carga emocional que rodea a un tema tan importante como este, cuesta ponerla en perspectiva.

Al final, hay que tomar una decisión

Una conversación honesta y profunda sobre este tema necesita cierto tiempo de asimilación y reflexión. Y suelen hacer falta unas cuantas charlas para ir desbrozando la maraña y aclarar posturas. Si el asunto está muy contaminado y acaba siempre en conflicto, o nos bloqueamos llegados a un punto, recurrir a un terapeuta de pareja puede ser una gran ayuda. Porque llega un momento en que es imposible seguir posponiendo la decisión.

Tener hijos es una decisión vital radical que compromete toda nuestra existencia. Tarde o temprano tendremos que decidir renunciar a esa opción de vida para compartir otras cosas con nuestra pareja o emprender un camino por separado en el que cada uno pueda intentar vivir en coherencia con sus deseos profundos.