Ser madre por ovodonación

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Cada vez es más frecuente que mujeres que desean tener un hijo pero tienen dificultades para concebir recurran a la ovodonación, una técnica que está haciendo posible el nacimiento de miles de bebés cada año. Gracias a la solidaridad de otras mujeres que donan sus óvulos, este procedimiento convierte en una posibilidad real la gestación en mujeres que de otra forma no podrían ser madres. Sin embargo, a pesar de que es una opción cada vez más demandada, a la mayoría de las futuras mamás suelen surgirles muchas dudas. Estas son las más frecuentes: 

¿Por qué recurrir a la ovodonación?

Cuando se busca un embarazo más allá de los 40 o hemos pasado por una menopausia precoz y se agota la reserva ovárica, necesitamos los óvulos de una donante para conseguir un embarazo. Es la opción que tenemos cuando no producimos ovocitos o en caso de que se produzcan pero sean de mala calidad. También se recurre a ella cuando hay enfemedades genéticas que queremos evitar transmitir.

 

¿En qué consiste?

Es una Fecundación in Vitro en la que se usa un óvulo donado por otra mujer en lugar del óvulo propio de la paciente. La donación de óvulos está regulada en España desde 1988 y establece que la donante tiene que cumplir una serie de requisitos para donar óvulos como tener menor de 35 años y haber pasado unos exámenes médicos.

 

¿Cómo es el proceso?

La mujer receptora recibe un tratamiento para preparar el endometrio y aumentar las posibilidades de éxito de la transferencia embrionaria. El proceso es similar al de cualquier Fecundación In Vitro: se ponen en contacto espermatozoides y ovocitos y, una vez se produce la fecundación de los embriones, éstos permanecen en el laboratorio hasta su transferencia. Después se selecciona el número de embriones a introducir en el útero de la mujer.

 

¿Cómo prepararse tras la transferencia?

Aproximadamente dos semanas después de la transferencia se realiza una prueba de embarazo. En ese tiempo algunas mujeres notan pequeñas molestias y también es posible que ocurra algún pequeño sangrado debido a la implantación, mientras que otras no advierten nada, por lo que ninguno de estos signos nos orienta acerca de si hay o no embarazo. Es la prueba la que determina si la gestación sigue adelante. Las tasas de éxito son bastante altas -es el procedimiento con la tasa de éxito más alta en medicina reproductiva-, y cada vez mayores. Sin embargo, es posible que no se consiga en el primer intento. Por eso es importante saber qué escenarios podemos encontrarnos, para reducir el estrés y las inquietudes de la futura madre y su pareja.

 

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